Desde La Mesa Mota

Está pasando lo mismo que sucedió en la II Guerra Mundial con la División Azul española en el frente rusa, cuyos soldados mantenían contactos sexuales con campesinas soviéticas a cambio de una simple tableta de chocolate

28.02.2018. Redacción / Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Estoy realmente sorprendido por las numerosas noticias que nos llegan referentes a abusos sexuales cometidos por funcionarios de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y de algunos organismos no gubernamentales de carácter humanitario en diversas partes del mundo, como Oxfram y colectivos similares.

El último escándalo descubierto, conocido por la propia ONU y al parecer ocultado a la opinión pública, es que determinados funcionarios internacionales de ayuda a los refugiados han tenido relaciones sexuales con mujeres sirias desplazas a otros países, a cambio de facilitarle pan para alimentar a sus familias, algo tan denigrante y triste que no logro asimilar.

Está pasando lo mismo que sucedió en la II Guerra Mundial con la División Azul española en el frente rusa, cuyos soldados mantenían contactos sexuales (por llamarlos de alguna forma) com campesinas soviéticas a cambio de una simple tableta de chocolate, y esto no me lo invento, porque me lol contó un periodista tinerfeño, fallecido hace unos años, que luchó como voluntario en ese frente.

No justifico estos hechos, aunque en las guerras se cometen muchas atrocidades, pero más denigrante aún es que se organicen verdaderas orgías con personas hambrientas y necesitadas, como ocurrió en Haití días después del último terremoto que destruyó aquel país, en el que integrantes de una ONG fueron capaces de abusar de menores, sin el más mínimo respeto y consideración a unos seres humanos que, para mayor desgracia, estaban pasando por momentos muy delicados.

¿A dónde ha llegado la degradación de los principios éticos, morales y fundamentales de algunas "personas humanas", por el simple hecho de buscar un placer pasajero y efímero?

Como decía Pura López, mi difunta abuela materna, "el demonio anda suelto por este mundo". Creo que tenía mucha razón mi querida anciana, porque sabe más aquel por viejo que por lo que es. ¿O no?

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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