Desde La Mesa Mota

Uno de los grandes males actuales de la civilización occidental es que las personas llevan una vida muy sendentaria, lo que contribuye de manera muy negativa en nuestra salud

27.01.2019. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Uno de los grandes males actuales de la civilización occidental es que las personas llevan una vida muy sendentaria, lo que contribuye de manera muy negativa en nuestra salud, porque quienes no hacen ejercicio físico diario (como caminar media hora cinco veces a la semana) son más propensos a ganar peso corporal, a tener altos índice de colesterol y glucosa en la sangre y están pedispuestos a padecer tensión arterial alta o enfermedades crónicas como la diabetes.

Según algunos neurólogos, la actividad física ayuda a reorganizar el cerebro, por lo que es menos probable que las personas que caminan y realizan actividad física sufran regularmente de altos niveles de ansiedad y el estrés interfiera menos durante su vida diaria. Básicamente, caminar mejora el mecanismo de inhibición que evita que las células nerviosas más excitables se vuelvan hiperactivas.

De hecho, se sabe que el ejercicio, y caminar en particular, es una excelente terapia para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. Se ha demostrado que caminar a un ritmo sostenido favorece la liberación de endorfinas, hormonas que nos hacen sentir felices y relajados, al tiempo que reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés.

Además, algunos científicos de la prestigiosa Universidad norteamericana de Princeton (New Jersey) creen que los efectos de una caminata saludable van más allá de la producción momentánea de algunos neurotransmisores, y creen que caminar regularmente puede incluso ayudar a regenerar el cerebro al ayudarnos a enfrentar mejor y con menos estrés los problemas cotidianos.

Estos investigadores trabajaron con dos grupos de conejillos de indias, un grupo permaneció activo y el otro destinado a una vida sedentaria. Después analizaron sus cerebros y descubrieron que en los animales que habían estado haciendo actividad física se activaron algunas neuronas que inhibían la actividad de las células nerviosas demasiado excitadas.

Este experimento podría explicar por qué caminar nos ayuda a relajarnos y olvidar las preocupaciones y los dolores. Todo indica que cuando caminamos, el cerebro activa unos "calmantes" que inhiben el nivel de excitación de las neuronas que son la base de las preocupaciones, las elucubraciones y el estrés.

Esto indica que la actividad física ayuda a reorganizar el cerebro, por lo que es menos probable que las personas que caminan y realizan actividad física sufran regularmente de altos niveles de ansiedad y el estrés interfiera menos durante su vida diaria. Básicamente, caminar mejora el mecanismo de inhibición que evita que las células nerviosas más excitables se vuelvan hiperactivas.

Tenemos que abandonar, por nuestro propio bien, la mala costumbre de estar sentados muchas horas al día y de utilizar el coche para desplazarnos aunos pocos centenares de metros de distancia. Esos son malos hábitos y, por tanto, nada recomendables para nuestro organismo. La pertsonas que pasean y caminan a buen ritmo gozan, por regla general, de mejor salud que el resto de la población.


 

Imagen de archivo: lavanguardia.com | CEDIDA

Paco Pérez

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Periodista

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