Ignorantes… que no ilustres

05.04.2026 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es

Como España es un país maravillosamente diverso pues…vamos a “desmaravillarlo”. El regreso de la selección española a Cataluña debía ser una fiesta tras cuatro años sin ver a La Roja por allí. La alegría duró poco.  A un par de minutos del comienzo del partido “amistoso” frente a Egipto, el ambiente se torció. Primero los pitos al himno egipcio. Luego, las voces. Y, pronto, el grito corrió por una parte de la grada: “Musulmán el que no bote”.  Insoportable para cualquier cabeza medianamente amueblada.
A cada repetición, la vergüenza crecía. Más de treinta y cinco mil personas en las gradas y un eco que dolía más que cualquier derrota. En el césped, los jugadores intentaban concentrarse. El mejor jugador que tenemos español, es musulmán. Pero incluso si no hubiese ningún jugador musulmán en el equipo, hay más de dos millones y medio de musulmanes en España, de los cuales aproximadamente la mitad son españoles. Tan españoles como tú o como yo –cristiano, católico, ortodoxo, budista, ateo, agnóstico…-. Estos cánticos no vienen de la nada. Vienen de un clima social y sobre todo político. Vienen influenciados especialmente por un partido político emergente en España que va poniendo la semillita del odio a través de los discursos. A través de los señalamientos que hace. Solo importa el agresor cuando es musulmán. Solo importa el homófobo cuando es musulmán. La inmigración que molesta es la musulmana, la marroquí, la magrebí. Ese es el nivel político que tenemos en España. Donde desde el anonimato de las redes o el amparo de las masas, se puede insultar gravemente al presidente del gobierno sin que ocurra nada. Este es el nivel de fango que hay en el ruedo ibérico. Donde la ignorancia reina y es pasto de estrategas sin escrúpulos que siembran y cultivan el odio.
Las masas te permiten expresar ese odio. Es terrible que en España, en 2026, en un estadio de fútbol, se hagan cantos xenófobos. Nada distinto de aquel que se cantaba desde la supremacía blanca, cristiana, católica: “el que no vote es maricón”. Es exactamente lo mismo. Ese lugar en el que se piensa que España es una religión. Y no, España no es una religión. Es una sociedad diversa en la que habitan diferentes etnias, razas, religiones, orientaciones, identidades… y tendríamos que aprender a vivir en armonía entre todas ellas. Los musulmanes también son niños y niñas. Y también están en los colegios. Con nuestros niños. Con nuestras niñas.
No hay una única forma de ser español. Se puede ser español blanco, negro, asiático, heterosexual, gay de izquierdas, de derechas, de centro, musulmán, cristiano, pelirrojo, soltero, casado, divorciado, asexual, célibe, cisgénero, transgénero, madridista, culé, del Atlético, del Tete… todo eso tiene cabida en esta sociedad. Y lo que no debería tener cabida es el machismo, la homofobia, la xenofobia, la transfobia… 
A veces queremos mirar hacia otro lado y la realidad es que este tipo de discursos de un determinado partido político están calando profundamente, No hay más que hablar con el profesorado que está con chicos de 13, 14 ó 15 años y que les cuenten qué ideas tienen… dan mucho miedo.
Lamine Yamal, 18 años. Musulmán y estrella de la selección, bajó la mirada. Ni celebró ni saludó al público. Se marchó en silencio, sin atender a nadie. A él no hacía falta explicarle lo que había pasado. Ya lo había sentido. El problema está en la sociedad que tolera el grito y olvida el silencio que deja después. Pregunto: ¿Qué hubiera hecho usted?
Feliz domingo.

 

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