Desde La Mesa Mota

Como todos saben, Canarias es la región de la Unión Europea con mayor producción de plátanos y, a diferencia de la banana tropical procedente de América, el que se cultiva en este Archipiélago es muy apreciado por el consumidor español

23.08.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Como todos saben, Canarias es la región de la Unión Europea con mayor producción de plátanos y, a diferencia de la banana tropical procedente de América, el que se cultiva en este Archipiélago es muy apreciado por el consumidor español, debido a su mejor sabor, a su menor tamaño y a su fina textura.

Esta claro que el cultivo del plátano en Canarias es mucho más caro que en otras zonas del planeta, donde es controlado por multinacionales del sector y donde la mano de obra es mucho más barata.

No obstante, el banano isleño está fuertemente protegido por la Unión Europea y por el Gobierno de España, hasta tal punto que el organismo comunitario envía subvenciones nada despreciables a los agricultores de las Islas y el Ejecutivo de nuestro país reduce en gran medida los costes del transporte de la fruta desde las cuatro islas productoras (Tenerife, La Palma, Gran Canaria, La Gomera y El Hierro) hasta distintos puertos de la Península Ibérica.

Escrito lo anterior, los habitantes de este Archipiélago podemos llegar a comprender que los plátanos de categoría extra no estén en los mercados locales, porque se destinan a la exportación, porque en el mercado continental son muy apreciados. Hasta ahí, de acuerdo.

Lo que no me cabe en la cabeza es que un kilogramo de plátanos cueste en Canarias nada más y nada menos que dos euros y diecinueve céntimos (cerca de 340 de las extintas pesetas), como los he comprado yo esta semana, por ejemplo, en una tienda de "Mercadona" en La Laguna.

No es de recibió que un producto agrario que se cultiva muy cerca de donde vivimos, en la misma Isla que habitamos, pueda costar esa barbaridad. Algo falla aquí, cuando hay épocas del año en que toneladas de esta fruta son tiradas a los barrancos, por una excesiva producción. No sé si serán los malditos intermediarios que intervienen en la comercialización del plátano, pero parece claro que estos precios no deberían ser permitidos por las consejerías de Agricultura y Comercio del Gobierno de Canarias. ¿A qué estamos jugando? Las trampas nunca me han gustado. Y las estafas, menos aún. 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

Sígueme: