La capa de Florentino

31.05.2026 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es


No juego al despiste. Deseo que pierda hasta en los entrenamientos.  Disfruto de su tempestad. Pero no deja de ser rivalidad deportiva y en el fondo… me da que nos necesitamos. Hoy, acercándose ya la visita del Papa, me toca hablarles de Él, del “Ser Superior”, pues así lo ha querido –no podía ser de otra manera- claro está. El resentimiento es un equipaje que pudre el alma. Al mendigo y al magnate. Te muerde por dentro. Te deja en andrajos. Hay que esquivarlo. El rencor siempre devora lo mejor de nosotros mismos. Incluso a los mitos.

A Florentino Pérez le desborda la animadversión. Inmerecido fango para su propia historia. Al filo de los ochenta años, su lucidez financiera es indiscutible. Factura imperios. Gobierna miles de nóminas. Tocó el cielo blanco. Es un hecho. Pese a todo, hace unos días le devoró la ira. Hablo de la rueda de prensa que, para mí, ha sido uno de los espectáculos más bochornosos que yo haya visto en el mundo del fútbol. De pronto, el rey apareció desnudo. Y se le vieron las vergüenzas.   Vimos un espectáculo menguante. Un jerarca empequeñecido en su propio púlpito. Dejó un rastro de sonrojo generalizado. Incluso entre su guardia más fiel, que hoy baja la mirada y se esconde.

Nos pretende vender el fantasma de Negreira como el causante de todos sus males. Pura pirotecnia. Humo denso para camuflar dos años seguidos de sequía absoluta. Se está aficionando a los “nadapletes” y eso tiene muy mala digestión. Su vestuario, su caseta, como se decía antes, es un polvorín incontrolable. Las hostilidades no se normalizan con excusas infantiles. Ninguna refriega cotidiana manda a un futbolista directo a la clínica y a más de diez días de baja. Ninguna directiva seria fulmina a un técnico solvente para abrazar al siervo que siempre te va a bailar el agua y repetir como un loro ese repertorio del “negreirato” que te callaste mientras Laporta te apoyaba en la Superliga.

Hay realidades demoledoras. Su gestión de la bandera se ha quedado sin raíces. Hasta su único semititular seleccionable nació en Holanda. Por primera vez en la historia, la fase final de un Mundial no tendrá ni una sola camiseta merengue. Cero. A don Florentino le patinan las ideas. Y los ideales. Su gran estrella es un foco de conflicto permanente en cada estadio que pisa. Aquel pataleo de club por el fallido balón de oro que se llevó Rodri en perjuicio de Vinicius y la no asistencia a la gala, les ha salido caro. Así que eso del señorío en las derrotas… pero tranquilos que la capa de Negreira lo tapa todo.

En su última puesta en escena voló demasiado bajo. Escupió prepotencia rancia ante profesionales que solo buscaban la verdad. Una regresión cavernícola. Despachó a la prensa con tics del siglo pasado: “A ver, esa niña”. Y remató el cuadro dudando de si la redactora del ABC entendía de fútbol. Grosero. Su corte de palmeros es responsable. Los asesores están para frenar el abismo, no para jalear los delirios. Dicen los que lo conocen que este es el Florentino de verdad. 

Por si fuera poco, y en un ataque de soberbia incontrolable, "tito Floren" convocó elecciones para el próximo domingo. Tras veinte años sin sufragios ni candidatos. Agüita. Su exceso de confianza le salió rana. Las murallas financieras que edificó para perpetuarse en el trono no han evitado que le brote un rival. El imperio se agrieta. Su supuesto código de honor ha mutado en la agresividad de Valverde, Rüdiger y Vinicius. A peor la mejoría. Puede que al ser culé vea la realidad distorsionada, pero es la que veo.

 

Feliz domingo.
 

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