Desde La Mesa Mota

Varias empresas dedicadas a confeccionar este tipo de listas negras ya han sido condenadas en firme a indemnizar a algunos ciudadanos por haber cometido errores de bulto por estas cuestiones

19.01.2018. Redacción / Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Un conocido mío se dirigió, como la cosa más natural del mundo, a la oficina de una entidad bancaria donde tiene su cuenta corriente para solicitar un pequeño préstamo personal, de unos tres mil euros, con el fin de poder afrontar algunas deudas contraídas recientemente.

El hombre nunca había tenido problemas con "su" banco de toda la vida a la hora de concederle un crédito, porque aparte de tener domiciliada su nómina laboral en dicha entidad, tiene contratados otros productos financieros con la misma, como un seguro para sus dos automóviles, y uno de vida y otro de hogar.

Tras entregar la documentación requerida por el empleado del banco, este amigo confió en que le ingresarían la cantidad solicitada a los pocos días... Pero, oh, sorpresa, recibe una llamada telefónica en la que le comunican que la concesión del crédito le ha sido denegada porque su nombre figura en una lista de ciudadanos morosos y en la que aparece registrado como deudor de una factura de unos cuatrocientos euros, correspondiente a un recibo de una empresa de "telecomunicaciones", por la que ha sido calificado de "moroso" desde el año 2013.

Es la primera vez que este ciudadano se entera de tal circunstancia --porque nunca le comunicaron su inclusión, y me ha comentado que nadie le notificó de este hecho-- que no recuerda deber ningún recibido de ninguna compañía mercantil y menos aun de una empresa de comunicación, por lo que se encuentra realmente indefenso, porque nadie quiere aclararle nada.

Varias empresas dedicadas a confeccionar este tipo de listas negras ya han sido condenadas en firme a indemnizar a algunos ciudadanos por haber cometido errores de bulto por estas cuestiones. Pero lo más grave de todo es que estas "agencias" actúan impunemente, ocasionan daños y perjuicios a muchas personas que sin comerlo ni beberlo son "fichadas" por estos buitres, ante la permisividad de organismos oficiales que deberían actuar firmemente contra estas tropelías.

Estas compañías manejan y difunden datos íntimos de numerosos individuos y se quedan tan panchas. Además se les permite exponerlos durante un período de seis años y encima las víctimas de este capitalismo salvaje no pueden demostrar, en muchos casos, que esas deudas nunca existieron. Ver para creer...

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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