Opinión

Es una realidad contrastable, que la construcción es la locomotora que arrastra a los demás sectores económicos, dándoles más alegría y posibilitándoles una actividad más enérgica

05.10.2020 | Redacción | Opinión

Por: Óscar Izquierdo

Es una realidad contrastable, que la construcción es la locomotora que arrastra a los demás sectores económicos, dándoles más alegría y posibilitándoles una actividad más enérgica. De su funcionamiento ordinario dependen, directa o indirectamente, muchas actividades económicas, que necesitan el sustento constructivo como alimento necesario. Desde que nacemos nos acompaña en nuestra convivir de una forma determinante, a todos los niveles y en todas partes. Nos ayuda, protege, haciéndonos la vida más cómoda y con mayor calidad. El bienestar social depende bastante de la actividad constructiva, como generadora de espacios confortables. La aportación al mundo del trabajo es cualitativamente significativa y cuantitativamente reseñable, porque la construcción es un verdadero motor de empleo, dinamizador del mismo, de manera constante. Sus beneficios son innegables y quienes reiteradamente intentan desprestigiar o minusvalorar al sector de la construcción, lo hacen desde posicionamientos estrictamente ideológicos, dentro del más puro sectarismo y alejados de la objetividad.

El parque de edificios y viviendas en las islas necesita un proceso importante de renovación, rehabilitación, mantenimiento o reforma suficiente y además eficiente energéticamente, con accesibilidad universal y la incorporación de la digitalización. Precisamente, por la situación económica que padecemos, como consecuencia de la crisis sanitaria, ahora es el momento de proceder a un mantenimiento integral de las zonas públicas y de los equipamientos comunitarios e infraestructuras para incrementar el bienestar social. La colaboración público-privada tiene que ser efectiva, por eso, se hace necesarios planes de renovación del parque edificatorio público, como también, potenciar y facilitar la rehabilitación privada. Tienen que ir juntas, para que sirvan como acicate de la reactivación económica y del mejoramiento de la calidad de vida.

La Unión Europea apuesta decididamente por la economía sostenible y la construcción tiene mucho que decir y hacer al respecto, porque el Fondo de Recuperación, incide en financiar proyectos que signifiquen una ola de renovación urbana e inmobiliaria. Por lo que, se hace urgente la promoción de ayudas públicas que permitan alcanzar estos objetivos sostenibles, a través de la rehabilitación y el acceso a la vivienda digna, adecuada, con calidad y bienestar.

Hay que recordar que la construcción genera una actividad inducida de 1,92 euros por cada euro invertido, a lo que hay que añadir retornos fiscales cercanos al 50%. Además, ese proceso de renovación no sólo tiene que ser energético, sino que, como consecuencia del COVD-19, ahora más que nunca hay que implementar acciones concretas en el campo de la salud, en cuanto a la edificación, rehabilitación o modernización de todas aquellas infraestructuras sanitarias, anticuadas, desfasadas e inapropiadas. La licitación y contratación pública es perentoria y no puede dilatarse más. La Administración Pública tiene que hacer los deberes, aprobarlos con nota y trabajar con más rapidez, eficiencia gestora y eficacia en la resolución de los expedientes y especialmente en la concesión de licencias de obras.

No estamos para perder el tiempo en disquisiciones o discusiones bizantinas, sobre lo que hay que hacer, porque el momento es muy crítico y exige aportar soluciones viables, contrastadas y sobre todo, posibles. Siempre que se producen crisis, en cualquier parte del mundo, enseguida se apuesta por fortalecer la construcción, como revulsivo asegurado. Es una medicina que siempre ha funcionado curando la enfermedad, siendo la vacuna que nunca falla. Pero hay un inconveniente a solventar y es que, para que el tratamiento sea efectivo para salir de la crisis, se necesita una administración pública que sea capaz de gestionar eficientemente, con rapidez y suficiencia, los trámites burocráticos que exige una construcción impulsora y tractora de la economía. Elaborar los proyectos, licitar, contratación pública, concesión de licencias o permisos oportunos, son procedimientos que tienen que ser ágiles, rápidos, siendo además resolutivos y aquí es precisamente donde estamos empantanados.

Imagen de archivo: Óscar Izquierdo, presidente de FEPECO