Desde La Mesa Mota

La Humanidad necesitaba una catarsis, tiempo antes de que se conociese la propagación de la pandemia provocada por el coronavirus, con miles de muertos en los cinco continentes de la Tierra

24.03.2020 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

He comentado desde hace meses con mi reducido número de amigos (conocidos tengo miles, pero amigos de verdad muy pocos, y algunos de ellos pueden testificar que es verdad lo que ahora les expreso) que la Humanidad necesitaba una catarsis, tiempo antes de que se conociese la propagación de la pandemia provocada por el coronavirus, con miles de muertos en los cinco continentes de la Tierra.

Como muchos de ustedes sabrán, el vocablo catarsis es etimológicamente un derivado de la palabra griega kátharsis, que significa "purificación emocional, corporal, mental y espiritual" y me parece que define, de alguna manera, lo que yo quise decir a mis amistades, incluso de forma reiterativa, cuando pensaba que los seres humanos, llegado un momento, necesitaríamos someternos a un proceso de transformación, bien de forma voluntaria (algo muy que sería improbable) o seguramente provocado por una catástrofe natural o por alguna crisis humanitaria, del todo inesperada.

Creo que, para bien o para mal, estamos en una situación muy grave y, aunque no cabe duda de que terminaremos venciendo a este virus --un maldito bichito peligroso y mortífero-- ha llegado la hora de tener que replantearnos algunos conceptos básicos de nuestra vivencia terrenal, porque los humanos estábamos desviándonos del camino que uno entiende como correcto y estábamos abandonando en el olvido algunos valores humanos, que siempre nos distinguieron del resto de los seres vivos del planeta.

Me refiero, como ustedes podrán imaginar, a determinados actitudes y a algunas virtudes intrínsecas de las personas bondadosas, como la honradez, la sinceridad, el honor, la ética, la palabra dada, el cumplimiento de lo que se promete y, para qué negarlo, la solidaridad entre los pueblos y el amor fraternal que debe presidir toda interrelación humana.

Tal vez sea demasiado optimista y peque de una ingenuidad ilusa, pero me parece que una gran parte de la población mundial vamos a aprender a vivir mejor tras esta pésima experiencia por la que estamos pasando y seremos mejores, más nobles, porque la bondad siempre se impone, a pesar de que los amigos del mal son muy persistentes y luchan sin denuedo para obtener una perversa victoria.

Creo, con la mano en el corazón, que no hay mal que por bien no venga y que los tristes sucesos que se están produciendo estos días serán recordados por las generaciones actuales y estudiadas y analizadas por las venideras, para saber valorar las cosas que realmente tienen valor sentimental y espiritual, y de esta manera podamos dejar de idolatrar de una manera obsesiva e impulsiva los bienes materiales innecesarios y la posesión del dinero, como fin primordial de una existencia tan fugaz como etérea, que se difuminará en el Cosmos, porque de este tránsito no nos llevamos nada y, si acaso, tan solo portaremos hacia una desconocida dimensión el amor y el bien que hayamos desparramado por este mundo, para y entre los nuestros.

Perdónenme, de paso, queridos lectores, por estas reflexiones tan personales como subjetivas, pero ojalá acertemos sobre el futuro, porque es lo que, con toda la humildad y desde mi impotencia personal, deseo desde lo más profundo de mi alma: que aprendamos de esta mala experiencia y procuremos ser mejores personas mientras estemos en este mundo. Llegarán los buenos momentos y seamos optimistas.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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