Desde La Mesa Mota

Ya no son profesionales las únicas que se dedican a comerciar con su cuerpo en países tan queridos como Cuba y Venezuela

09.10.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Ya no son profesionales las únicas que se dedican a comerciar con su cuerpo en países tan queridos como Cuba y Venezuela. La escasez de alimentos y de otros productos de primera necesidad en ambas dictaduras caribeñas, ha hecho que en los últimos años haya aumentado de forma significativa la prostituciones entre jóvenes menores de edad en ambas repúblicas, de tal manera que la situación es similar a la que se produce en cualquier país sometido a un conflicto armado.

Hace algunos años, un veterano periodista tinerfeño que había luchado con el ejército nazi en el frente ruso, como voluntario de la llamada División Azul enviada por el general Franco, me contó cómo se podían acostar con campesinas rusas a cambio de un pan o de una chocolatina, tal era la necesidad de las mujeres en Rusia en aquellos momentos.

En Cuba, ahora mismo, con la vista gorda de algunos profesores, niñas de doce o trece años, salen de los colegios en horario escolar para prostituirse en La Habana por cien euros, ante unos clientes pederastas procedente de países como Estados Unidos, Canadá, Japón o España, mientras el régimen castrista lo niega, peor lo permite, porque es un modo de subsistir de muchas familias, que también consientes que las niñas aporten a sus progenitores divisas con la que hacer frente a numerosos gastos y poder adquirir bienes a un precio que no sería posible con pesos cubanos.

En Venezuela, por otro lado, se ha extendido la prostitución por diversas zonas urbanas de Caracas, algo que practican chicas jóvenes de la desaparecida clase media del país y muchas madres que venden su cuerpo por determinados alimentos para poder dar de comer a sus famélicos hijos. No se trata de una leyenda urbana, ni de desprestigiar al régimen chavista, ahora encabezado por un imbécil y sinvergüenza llamado Nicolás Maduro. Se trata de la triste realidad social y económica por la que atraviesa "la octava isla".

¿Hasta cuándo la comunidad internacional va a permitir que sigan existiendo estos regímenes dictatoriales en dos países tan queridos por nosotros los canarios?

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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