Desde La Mesa Mota

Creo que fue Cecilia --aquella desafortunada joven que murió prematuramente en un accidente de tráfico-- quien cantó aquello de que "una de las dos Españas ha de helarte el corazón", parafraseando al poeta

20.10.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Creo que fue Cecilia --aquella desafortunada joven que murió prematuramente en un accidente de tráfico-- quien cantó aquello de que "una de las dos Españas ha de helarte el corazón", parafraseando al poeta. Una afirmación, sin duda, siempre presente en la Historia de nuestro país. Igual la memoria me ha jugado una mala pasada, pero es igual...

La pasada semana, sin ir más lejos, mientras Leonor de Borbón, con trece años, leía su primer discurso en público en el teatro Campoamor de Oviedo con motivo de la entrega de los prestigiosos premios Princesa de Asturias, en un clima de éxtasis monárquico, en Barcelona unos desalmados protagonizaban guerrillas urbanas, destrozando mobiliario de la ciudad, prendían fuego a decenas de contenedores de basura e incendiaban automóviles estacionados en las calles, en defensa --dicen ellos-- de una república independiente en Cataluña.

España siempre ha estado fracturada en dos partes: monárquicos y republicanos, rojos y azules, ricos y pobres, las regiones de escasos recursos de las zonas meridionales y las más prósperas de latitudes más septentrionales.

Este es un país capaz de las mayores hazañas y también especialista en hacer el mayor de los ridículos habidos y por haber. Somos así y parece imposible que podamos cambiar. Lo llevamos en los genes, para bien o para mal, porque no tenemos una identidad sólida propia, porque nada tienen que ver los andaluces con los vascos o los extremeños con los catalanes, y no digamos los canarios con los baleares, excepto que estas dos últimas comunidades son archipiélagos, aquel mediterráneo y atlántico el nuestro.

Cataluña, como la misma España, está fracturada en dos mitades, en dos bandos muy diferenciados: los que quieren una república independiente y los partidarios de seguir siendo españoles. Aquí está el gran problema: no se trata de consensuar algo, sino de poder convivir pacíficamente en el disenso. Pero me da que eso, hoy por hoy, se ha tornado en algo imposible...

Por eso, más que nunca, es muy actual aquella frase que afirma que "una de las dos Españas" ha de helarte el corazón y, en este caso concreto, para los que allí nacieron y/o residen, una de las dos Cataluñas te romperá el alma. O algo así. En fin...

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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