Desde La Mesa Mota

Chateando por messenger con una amiga mía, que en un momento determinado, le escribiera una frase en la que terminaba expresando, para dar énfasis a lo que quería decir, que no era otra que "¡pareces boba, muchacha!"

22.04.2018. Redacción ! Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Me he vuelto cada día más comprensivo con las reacciones de mis semejantes, pero no termino de entender algunas rarezas de personas que conozco y con las que trato habitualmente.

El otro día, por ejemplo, una conocida mía a la que le he cogido aprecio, me recriminó mientras estábamos chateando por messenger que en un momento determinado, le escribiera una frase en la que terminaba expresando, para dar énfasis a lo que quería decir, que no era otra que "¡pareces boba, muchacha!"

A esta mujer no se le ocurrió otra cosas que, con esa expresión el autor (o sea, yo) descendía en altura. Le expliqué que era una frase cariñosa, sin ninguna otra connotación peyorativa hacia nadie y me quedé alucinando por su contestación, por lo que decidí disculparme y terminar el chateo, con la excusa de que estaba cansado y tenía ganas de dormir.

Comunicarse por escrito con otra persona instantáneamente tiene sus riesgos y algunos interlocutores no siempre entienden bien lo que se les dice Eso me ha ocasionado en ciertas ocasiones pequeños disgustos, porque la persona que está "hablando" contigo o no ha leído bien lo que le escribes o entiende mal lo que quieres decirle, con lo cual puedes perder hasta el contacto con ella, porque igual hasta te bloquea y no puedes dirigirte más, porque es imposible a partir de esa decisión.

De cualquier manera, parecen reacciones pueriles que no me entran en la cabeza, porque normalmente siempre que no entiendo a un interlocutor, ya sea verbalmente o por escrito, siempre pido que me aclare lo que realmente quiere expresar, para evitar confusiones del todo indeseadas.

En esto, también hay que subrayarlo, tienen también mucha culpa los correctores automáticos de muchos móviles que, sin darte cuenta, cambian palabras a su antojo y al final no se termina de entender lo que quieres expresar o sencillamente te llevan a escribir un auténtico disparate. Y es que, por mucho que digan, ni las máquinas ni los computadores podrán sustituir totalmente a las personas. ¿O sí?

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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