Desde La Mesa Mota

Me horripila leer un texto con faltas de ortografía, algo tan habitual hoy en día.

Me horripila leer un texto con faltas de ortografía, algo tan habitual hoy en día. Esto no es que se haya convertido en una epidemia, como titulaba el otro día el diario "El País", sino en una verdadera pandemia, sobre todo en Canarias, donde gran parte del profesorado nunca se ha preocupado de que sus alumnos de Primaria y de Bachillerato sepan escribir correctamente, y piensen que eso es una cosa secundaria. 

Lo peor del caso es que esta pandemia se extiende de manera peligrosa y se ven numerosos casos de universitarios que no saben escribir y que meten la pata con el uso de la "h", confunden la "b" con la "v", la "c" con la "s" y hasta la "ll" con la "y", como le ocurrió hace ya años a un brillante estudiante de Medicina, en la Facultad correspondiente de la Universidad de La Laguna, que había obtenido un sobresaliente en una asignatura, calificación que su consecuente profesor le rebajó al suspenso, por la sencilla razón de que había escrito la palabra aorta con hace intercalada ("ahorta"), algo inconcebible en una persona a la que se supone una cierta cultura y un conocimiento de su idioma en forma escrita. 

Esta pandemia que estamos sufriendo terminará por destrozar nuestra lengua castellana, porque la empobrece, la afea y la denigra. Ya tenemos bastantes con importar y adoptar vocablos de otros idiomas --sobre todo, del inglés-- como para encima destrozar nuestra forma de expresarnos. 

Todo ello puede deberse, según diversos especialistas, a que en España la generalidad de las personas no leen y tampoco se fijan en lo que leen, aparte de que en las redes sociales ("por ahorrar tiempo, dicen algunos usuarios") se abusa de los errores ortográficos por desconocimiento de la lengua, porque no me digan ustedes que confundir "vaya" (del verbo ir, o como exclamación de lamento) con "valla" (del verbo vallar, referido a cerca u obstáculo) ahorra tiempo y espacio en un texto de mensaje de móvil. 

Los errores son tan groseros que he visto el adverbio de modo "así" puesto como "hasi", "ací", "asín", "haci" y "hacín" y no digamos nada con las continuas confusiones entre el "ha" (como verbo auxiliar de haber) por la preposición "a". Esto es como para pegarse un tiro de gofio en la sien... 

Si el profesorado fuera más estricto y suspendiera exámenes por escrito por errores ortográficos graves, este asunto podría resolverse con el paso del tiempo, pero la escabechina sería tal que se convertiría en un auténtico escándalo. Casi el diez por ciento de los licenciados que opositaron en la última convocatoria a plazas en la Enseñanza pública de este país suspendieron por faltas graves. Con eso se los digo todo... 

pacopego@hotmail.com 

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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