Lo que de verdad importa

08.03.2026 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es

Leo la propaganda que, apenas enciendo el ordenador, bombardea –acorde con los tiempos- la pantalla, sin que se le adivine intención alguna de parar. Esta vez algo me ha espoleado. Rápidamente, se ponen mis manos sobre el teclado para escribir esta columna. Ha sido leer la publicidad y sentir algo así como una náusea. Un sabor desagradable. Un vómito amargo que ni sé de dónde ha salido. Decía el cartelito mientras parpadeaba: “No te dejes llevar por los sentimientos. Con el sistema automático de trading, el sistema opera por ti de forma inteligente”.

Casi nada. Si me lo permiten, les animo a todo lo contrario: déjate llevar por lo que sientes. Escucha tu corazón. Sigue el camino de los sentidos. No permitas que “ningún sistema opere por ti de forma inteligente”. Precisamente, el puto algoritmo, disfrazado con piel de cordero de tu rebaño, es uno de los mayores peligros que nos están rompiendo. El lobo que nos va a devorar como seres pensantes y como seres sociales. Sé libre mientras puedas. Desde que puedas… rebélate. Ten voluntad, poder de decisión, capacidad para soñar porque puedes vencer. Y aunque te suene a cursilería adolescente, cree en ti. Eres mucho más de lo que aparentas. Cree en la fuerza del corazón. Esa sí que mueve montañas. Y te lo digo hoy con el alma hecha jirones. Hoy cuando apenas puedo levantar la mirada buscando explicaciones que me abriguen un poco.

Olvídate de trading, esta palabra obtusa que arrastra este comentario. Escribe otros títulos este domingo de marzo: alegría, por ejemplo.  Quiero ver alegría pintada de colores en el cielo. Pintada en la tristeza que a veces no podemos evitar. Mi madre, a sus noventa años, con el corazón destrozado tras recibir el golpe más duro que una madre puede recibir, perder a un hijo, tiene el coraje de pedirnos a mis hermanas y a mí que no estemos tristes.

Cincuenta y ocho años de niño pequeño y corazón gigante. La parálisis cerebral producto de una negligencia médica no le restó encanto. Era de esas personas que sostienen el mundo de los demás sin pedir nada a cambio, el pegamento silencioso que nos une. La bondad limpia, sin dobleces. Un ángel de esos que parecen normales hasta que un día faltan y entonces se comprende la luz que sostenían. Su ausencia pesa como un silencio oscuro, pero también queda su ternura, su simpatía, sus besos siempre generosos y todo lo que sembró en quienes tuvimos la suerte de compartir la vida con él.

Si usted lee esta columna sé, lo sé, seguro, que los sentimientos son lo único que de verdad le importa. Si usted lee esta columna romperá los dientes de la mala suerte. Creo que los buenos sentimientos siempre traen venturas. Creo, también, que la envidia y el odio te desgarran como clavos por dentro: desgastan.

No odies, ni envidies: no te quemes. Quiérete. Ama. Impide que el sistema decida por ti. No digas que todo es de color gris: Trading, trading,… repite la palabra y búrlate ella. Piensa en abrazos, amor, risa. Déjate llevar por los sentimientos: la fuerza del corazón. Ganarás.

Dale una patada a la bolsa, al dinero, al mercado, a la usura. Piensa por un momento que todo queda aquí. Que hay mucha gente más feliz que tú  aunque apenas tiene para comer. Algo no cuadra. Revisa por si estuvieras malviviendo. Aunque te sobre casi de todo. Quizás necesites cerrar los ojos un rato. Sentir por un momento la soledad, la oscuridad, el abandono para descubrir lo que realmente valen los demás. Para descubrir lo que vales tú realmente.

Feliz domingo y feliz Día de la Mujer.

 

PD Hoy, Día de la Mujer, dedico este artículo a todas las mujeres pero especialmente a mi madre, a mis hermanas, a mi hija y a mis sobrinas. Que en estos duros momentos son mi salvavidas. Y mi agradecimiento especial a las trabajadoras y trabajadores del Colegio ASPACE de León. Gracias por todo el amor y cariño que disteis a Toñín.  Erais la otra familia y siempre seréis la nuestra. Gracias por vuestras lágrimas sinceras. Gracias eternas.

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