Desde La Mesa Mota

En este país nuestro a los líderes de las principales fuerzas políticas les falta ser pragmáticos y tiene que dejar a un lado esas tremendas e indisimuladas ganar de poder llegar cuanto antes a presidir el gobierno de España, a costa de lo que sea

18.10.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

En este país nuestro a los líderes de las principales fuerzas políticas les falta ser pragmáticos y tiene que dejar a un lado esas tremendas e indisimuladas ganar de poder llegar cuanto antes a presidir el gobierno de España, a costa de lo que sea y cuando sea.

Está claro que Mariano Rajoy debió dimitir antes de la celebración del pleno parlamentario en que se debatió y votó la moción de censura contra él, que finalmente lo desalojó del palacio de La Moncloa. El entonces también presidente del PP tenía que haber convocado elecciones, pero su orgullo personal y su gran soberbia política, facilitó que Pedro Sánchez llegara a formar un  nuevo Gobierno, gracias al apoyo parlamentario de un conjunto de fuerzas dispares que pactaron algunos asuntos trascendentales con el sustituto del conservador gallego. 

La historia más reciente de España se podía haber escrito de otra forma y, en este sentido, mucha responsabilidad tienen los partidos Popular y Socialista, por cuanto debieron fijar en la Alemania merkeliana, donde se configuró una gran coalición, con una miras muchos más amplias y por propio patritismo de los líderes de la CDU (conservadora) y del SPD (socialdemócrata), que han sacado a aquella república federal adelante, han estabilizado la economía y han conseguido el pleno empleo en un lander tan importante como es la amplia región meridional de Baviera.

En España eso es sencillamente impensable, porque los responsables de los partido más importantes son políticos muy limitados y demuestran no tener un concepto muy claro del Estado, porque no son estadistas, como la mencionada Ángela Merkel o, sin  ir más lejos, como lo fueron Adolfo Suárez, durante la Transición, y Felipe González durante sus catorce años al frente del poder ejecuitivo.

Pedro Sánchez, por ejemplo, quiso llegar a La Moncloa como fuera y al precio que fuera y hoy preside un gabinete ministerial con escaso apoyo parlamentario, lo que le obliga a dar bandazos en su gestión, ante las continuas presiones de sus socios más extremistas (Podemos y los "independes" catalanes), que le exiden cosas inverosímiles como que el Gobierno intervenga en decisiones del poder judicial respecto a los políticos presos (que no presos políticos, mucho cuidado con eso) que tendrán que ser juzgados (demasiado tarde, creo) por presunta rebelión contra el Estado.

Cierto es también que Sánchez ha incumplido su promesa, manifestada durante el discurso de investidura, de convocar elecciones a corto plazo, lo cual le va a perjudicar entre un amplio sector del electorado en el futuro, sin duda.

Estas cosas solo ocurren en países tan surrealistas como el nuestro. Y acabo ya con esta humilde reflexión sobre lo que pudo haber sido y no fue. Tan surrealista que varios cortes de luz eléctrica cuando estaba escribiendo este comentario demuestra que la compañía "Endesa" es como una mosca cojonera, como la que ha estado dándome la lata durante un buen  rato en mi despacho, hasta que la maté por desconsiderada. Y eso. 

Imagen: www.elvigilantecabreao.com

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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