Con el corazón

Los niños por ejemplo necesitan abrazos para calmarse, sentir el calor de un adulto que lo abrigue y lo haga sentir protegido.

03.02.2020 | Redacción | Opinión

Por: Sonia Rodríguez Acosta

Coach

Cada vez son más reconocidos los efectos terapéuticos de los abrazos, y es que son un abrigo para el alma. Una manta que acaricia suave y llega al fondo de nuestro corazón. Un corazón que necesita abrazos para nutrirse y recomponerse, para llenarse de la energía positiva de otro ser humano. Múltiples son los efectos beneficiosos que este hecho de abrigar con el alma tienen, como por ejemplo fortalece nuestro sistema inmune, aumentando así nuestras defensas. Además de esto el abrazo tiene el poder de traspasar corazas, de ablandar el corazón más duro. A su vez aumenta nuestra autoestima, ya que nos sentimos queridos y respetados. Por si esto fuera poco reduce el estrés y la ansiedad segregando neurotransmisores que nos hacen sentir bien. Al abrazar también estamos ayudando a equilibrar nuestras emociones. Demos más abrazos ricos de esos que hacen florecer el alma. Abrazar es una forma maravillosa de dar y recibir amor, es acariciar el alma de quien tenemos cerca. El contacto físico expresado a través de los abrazos es beneficioso para nuestro bienestar individual y social. Brindándonos protección, confianza, seguridad y fortaleza.

Además de lo anteriormente señalado, abrazar es un vestido que cabe en todos los cuerpos. Nos sentimos protegidos y amados, lo que refuerza nuestra confianza y autoestima. Si lo piensas un abrazo bien dado de alguien amado cae como un bálsamo regenerando nuestras partes rotas cubriéndolas de amor y paz. Estoy convencida de que este mundo necesita más abrazos, más gente feliz sonriendo por La calle, más demostraciones de cariño y amor.

Los niños por ejemplo necesitan abrazos para calmarse, sentir el calor de un adulto que lo abrigue y lo haga sentir protegido. Los niños son un tesoro cuidemos de ellos como se merecen. Porque si lo piensas es muy difícil ser niño en esta época de adultos ocupados y sin tiempo. Menos juegos frente a la pantalla y más abrazos calentitos de esos que abrigan hasta el cuerpo más frio. No lo digo yo, lo dice la ciencia, afortunadamente la medicina natural y alternativa suma beneficios que la ciencia da por buenos. Demos más abrazos, tocando almas, hacer que sonrían los corazones. Generemos paz y que gire el mundo lleno de abrazos luminosos que generen luz a su paso.

Sonia Rodríguez Acosta

Sonia Rodríguez Acosta

Coach de vida
Coach de procesos emocionales
Coach nutricional
Especialista en gestión de la ansiedad, miedos, fobias, motivación, autoestima y educación emocional.

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