Desde La Mesa Mota

Muchas personas creen que las medicinas lo curan todo y que cuantas más consuman diariamente mejor se van a encontrar

17.04.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Hay que tener mucho cuidado con la ingesta de ciertos medicamentos, porque algunos son beneficiosos para alguna dolencia, pero muy perjudiciales para la salud en general.

Muchas personas creen que las medicinas lo curan todo y que cuantas más consuman diariamente mejor se van a encontrar. Eso es totalmente falso y para comprenderlo no hace falta sino mirar las contraindicaciones que figuran en cualquier prospecto para tener cierto repara a la hora de ingerir unas pastillas, y muchos menos sin el consejo o asesoramiento de un especialista.

Cada vez se registranmás casos de personas que se automedican o que comoran un determinado producto framacéutico aconsejados por un amigo, por la vecina o por un compañero de trabajo, y lo que es bueno para un individuo no tiene porqué serlo para un semejante.

Cada vez que uno se mete una pastilla en la boca asume un riesgo para su salud. Y por si fuera poco el peligro que ya tienen los medicamentos por sí solos, muchos de ellos, si se toman juntos, tienen efectos aún más dañinos, puesto que sus principios activos interactúan entre sí. El riesgo llega al punto de que pueden estar jugando con su propia vida. Afirmar esto no es ninguna tontería.

Según he leído recientemente en un portal sobre salud, "medicamentos de uso común como el ibuprofeno, además de sus propios efectos secundarios, que en algunos casos pueden llegar a ser graves (dispepsia, náuseas, visión borrosa, zumbido en los oídos, retención de líquidos, estreñimiento, entre otros), combinado con otros fármacos puede ver potenciados esos efectos o generar interacciones".

Por ejemplo, si una pastilla de ibopofeno se administra conjuntamente con sintrom (un anticoagulante ampliamente utilizado en pacientes con riesgo de sufrir embolias o trombosis, especialmente en el caso de arritmias cardíacas) puede descontrolar el nivel idóneo de anticoagulación (INR entre 2,5 y 3,5) y dar lugar a serias complicaciones hemorrágicas.

Lo mismo ocurre con otros analgésicos antiinflamatorios no esteroideos, como el diclofenaco o el naproxeno, que tienen interacción con el sintrom y sólo se pueden administrar conjuntamente con éste bajo estricta supervisión médica y en casos especiales.

Estos explosivos “cócteles” están a la orden del día y cualquiera puede caer en ellos; y suman aún más peligrosidad si cabe al acto de medicarse sin contar con la opinión de un médico o un farmacéutico. Además, como a medida que se van cumpliendo años se añaden cada vez más medicinas al botiquín, aumenta el riesgo de sufrir un percance indeseado como consecuencia de peligrosos cócteles realmente mortíferos.

Sigan siempre, amables lectores, los consejos y las pautas marcadas por su médico y, en caso de duda, consulte a otro especialista. Y no se les ocurra nunca automedicarse ni llevarse por la experiencia que han tenido personas conocidas con una determinada medicina, por muy positiva que esta haya sido.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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