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Naúfraga en tu piel, Irma Ariola.

Rosario Valcárcel   05-12-2017   23:12:10   Tagoror Digital

Desde la Antigüedad y sobre todo en Grecia y Roma se disfrutó del sexo con una actitud libre y lúdica.

05.12.2017. Redacción / Opinión.

Por: Rosario Valcárcel Quintana

Blog-rosariovalcarcel.blogspot.com

Nos hemos hecho “humanos” poco a poco, y en esa evolución ha tenido mucho que ver el concepto de sexualidad, el juego, el placer, los sentimientos, tanto que el género o las múltiples acepciones que la palabra encierra, tienen hoy un marcado carácter social, político, y hasta literario.

Desde la Antigüedad y sobre todo en Grecia y Roma se disfrutó del sexo con una actitud libre y lúdica. Así en el país helénico la homosexualidad masculina se consideraba la más alta expresión del amor y a partir de la poeta Safo de Lesbos, la sexualidad de los humanos ha sido materia para la literatura, para la pintura, como nos lo demuestra los hallazgos de los murales en las Termas Suburbanas de Pompeya, hasta que paulatinamente se impone una moral judeocristiana en la que el sexo y su gozo se convierte en un elemento de mortificación y pecado.

Poco a poco, la antropología, los estudios culturales y los grupos de liberación homosexual, sobre todo el movimiento feminista, han coincidido en que era necesario hacer un cambio con el tema sexual, un tema impuesto durante siglos. Así las voces de mujeres y hombres nos plantean un desequilibrio rebelde y subversivo, un deseo de traspasar la línea de lo íntimo. Nos plantean un cambio trascendental en la comprensión del homoerotismo masculino y femenino.

En ese camino hemos tenido que esperar casi a los años noventa del pasado siglo, para que se produjera la eclosión de publicaciones de amor con temática LGTBI, para que la literatura y las artes nos muestren sin tapujos ni medias tintas el inicio del amor entre dos chicos o el sexo entre dos chicas... esa opción estética y filosófica que nadie se atrevía a decir su nombre durante mucho tiempo: Lesbianismo

Y hablando de sexo, “Naúfraga en tu piel” el último libro de poesía de Irma Ariola Medina Cuevas, pero seguro que no el último en publicar, habrán más, muchos más porque su creatividad es imparable, nos muestra un arrastre poético amoroso, un tratamiento de la homosexualidad femenina, repleta de fascinación por el sexo, por un sexo que ocupa todos sus versos. Una creatividad que surge de un vertiginoso deseo de escribir y escribir de la que yo he sido testigo por los momentos de amistad que hemos mantenido durante algunos años.

Un libro que desprende el sentimiento de la intimidad, “el lirismo del amor, su ensoñación” y sus fantasías eróticas, quizás porque sentía la necesidad de plasmar poemas inquietantes y oscuras emociones. Una autora que nos arrastra a una relación personal, al amor con vocación eterna, al amor posible, gozoso hasta la extenuación, aunque dejando escaso rastro de lesbianismo en algunos de sus textos como en el poema ANSIAS

Hidrátame la piel a sorbos, / desnúdame los silencios / con tus besos.

En otros poemas Irma Ariola es más directa y coloquial, con un lenguaje vivo y un lesbianismo que se hace implícito y deseante. Ese deseo que impregna todo lo que hacés como dice Cristina Peri Rossi :

Bésame /y escucharás el río / de tus aberturas / sonar entre mis cuerdas, /deslizas tus manos /en mi cofre secreto / hasta abrir la llave / del candado mágico /con la suavidad /de los dedos acoplados. /

El tema principal de “Naúfraga en tu piel” es el amor y sobre él giran los escarceos poéticos de Irma Ariola, imágenes y símbolos que pertenecen al mundo que le rodea, al ámbito de la naturaleza de la isla que habita –el mar, las olas, los astros, la luna…- Una naturaleza que se convierte en símbolo erótico: Imagen romántica, vitalidad y cambio - que identificamos con la vida sexual humana como en el poema EBRIA:

Paseo por tu cuerpo, / lo recorro pausadamente, / salta la ola en tu regazo, / desfallecemos juntas en un mismo astro…

Irma Ariola bordea en “Naúfraga en tu piel” el amor, el deseo y el sexo. Explora el laberinto de la pulsión sexual. La homosexualidad como celebración de la vida, o como confirmación de ella. Palpa en el cuerpo, en el goce y la alegría del homoerotismo, así podemos leer en TREPO POR TUS MUSLOS:

Eres la rosa en mi corazón/ eres el aire de mis pulmones, / mi ninfa reposada en mi pecho /te siento llena de puro amor. /

Trepo por tus muslos hasta tus senos /gritas de deseos en medio del silencio, / te juro amor eterno, / te colmo de besos hasta saciar mis ansias, / desciendo hasta el valle, / recorro hasta el pozo del apetito / bebo de tu agua transparente.

Belleza de mujer, / te admiro en la madrugada, / nuestro amanecer se llena de luz y estrellas; /los gemidos son la melodía perfecta / entre delirios transitorios /al llegar juntas al cenit.

La poesía de Irma Ariola va más allá del amor entre dos mujeres porque ella trenza y destrenza el amor y el sexo y nos evoca ese paraíso personal que ella sabe impregnar de luz y vida.

Pero Irma Ariola, es también pintora, no sé si una poeta-pintora o una pintora-poeta. Una pintora que escribe quizás para reivindicar un lugar que nos rechazaba y nos rechaza en algún momento este mundo injusto, este mundo de desasosiego que vivimos. O escribe poesía como válvula de escape para sobrevivir o para deshacerse de sus demonios. O quizás, igual que García Lorca, se siente tan llena de poesía que quiere ser todas las cosas y en el caso de nuestra poeta abarcar registros como: Técnica Agente de Igualdad, Guía intérprete de Inglés y Alemán…

Afirma su profesor de pintura José Sosa Servan que su obra tiene sus raíces en los carteles modernos del siglo XX y siglo XXI, y realmente ese registro se manifiesta con claridad en las pinturas y los dibujos que Irma Ariola nos ofrece en su libro de poemas “Naúfraga en tu piel” realizados a carboncillo o acrílicos sobre lienzos en los que destaca figuras de mujeres, unas con actitud sensual y provocadora, otras con grave y sosegada melancolía entre sombras conjuradas.  

Rosario Valcárcel

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Ha participado en antologías de relatos y poemarios que han sido publicados en Berlín. Algunos de ellos han sido premiados como el relato ambientado en África: En Busca del sueño y el poema dedicado al vino: Bienaventurado. Y en el 2013 gana el concurso de poemas "Domingo Acosta Pérez" con el poemario Himno a la vida.

Su literatura se nutre del amor y del deseo, la caducidad del tiempo, la fugacidad de la vida. Ha participado en antologías, realiza prólogos, presentaciones de libros lecturas y críticas de arte. Colabora en periódicos de papel y digitales en las islas y fuera de ellas.

     

     

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