Desde La Mesa Mota

Tener, como tengo yo, un nombre y unos apellidos muy comunes tiene, como casi todo en esta vida, sus ventajas y sus desventajas, sus pros y sus contras

03.07.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Tener, como tengo yo, un nombre y unos apellidos muy comunes tiene, como casi todo en esta vida, sus ventajas y sus desventajas, sus pros y sus contras. Llamarse Francisco (o Paco) y apellidarse Pérez y González, como cosa positiva por lo común, es que uno puede pasar más desapercibido y no llamar la atención, por mucho que pudieras destacar en alguna faceta.

De hecho, por ejemplo, al presidente del Real Madrid, que también se apellida Pérez, no es conocido precisamente por su apellido, sino por su inusual nombre, Florentino.

La costumbre de bautizar a los niños con nombre raros es un hecho que se da de manera especial y destacada en La Palma, entre otras cosas porque en la Isla bonita se solía poner hasta hace pocos años, la denominación del santo que la Iglesia Católica celebra el día que coincide del nacimiento de la criatura.

Si hubiera tenido descendencia, yo le hubiera puesto a mis hijos nombres muy raros, para que el círculo de amistades y conocidos supiera distinguir a cada uno de ellos.

De determinados nombres, como Horacio, Quintín o Leoncio, por poner tres ejemplos, conozco a muy pocas personas. De la primera denominación al prestigioso cardiólogo tinerfeño Horacio Pérez y al empresario canario-venezolano Horacio Rivero, así como al aparejador y pintor palmero Horacio Pulido.

Como Leoncio, supe de la existencia del fundador de "La Prensa", el periodista Leoncio Rodríguez y del empresario Leoncio Oramas Tolosa, que fue vicepresidente del Cabildo Insular y destacado monárquico de don Juan de Borbón y tuve la suerte de conocer y de tratar al profesor Leoncio Afonso Pérez, uno de los primeros geógrafos que existieron en España.

Con el nombre de Quintín, conocí al constructor y prestamista lagunero Quintín Melo Benito y al economista Quintín Padrón Delgado, que fue director general de la Caja de Ahorros de Canarias, en la mejor y más próspera época de la entidad bajo la presidencia del recordado jurista y profesor Bernardo Cabrera Ramírez.

Como curiosidad, Quintín es el único nombre del santoral católico en español que no contiene las letras que posee el nombre de Carlos. Todos los demás, sí. Por si no lo sabían.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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