NOVEDADES

Nuestro mundo hambriento.

Rosario Valcárcel   13-12-2016   22:12:52   Tagoror Digital

Seres silenciosos, seres que buscan sobras de alimentos en cubos de basura para vencer el hambre.

13.12.2016. Redacción

Por: Rosario Valcarcel Quintana.

…/El hambre paseaba sus vacas exprimidas, / sus mujeres resecas, sus devoradas ubres, /
sus ávidas quijadas, sus miserables vidas / frente a los comedores y los cuerpos salubres… Miguel Hernández

En estos días prenavideños que celebramos alegres el Black Friday, que en los Centros Comerciales no cabe ni un alma y los supermercados están a rebosar, mi corazón ha desandado los pasos y me he acordado de mi madre, de la mesa de Navidad y los olores de mi niñez, de la carne de conejo en salsa, los turrones, el vino dulce. Las truchas que cocinaba con amor y sabiduría para regalar a los vecinos a pesar de que en aquellos tiempos tenía que vencer a un enemigo: al fantasma de la pobreza.

Un fantasma que persiste en este mundo injusto en el que viven hambrientos. Seres silenciosos, seres que buscan sobras de alimentos en cubos de basura para vencer el hambre. Porque, a pesar de que la FAO afirma que en los últimos veinticinco años el mundo en desarrollo casi ha reducido a la mitad su tasa de hambre, aún hoy mata alrededor de diez mil personas diarias en el mundo.

Casualmente estos días he visto una película titulada “Amar peligrosamente”, un drama que recrea los campamentos que existieron en el norte de África en los años 80. Dirige el film Martin Campbell y nos acerca más allá de nuestro confort, a imágenes que conmueven, gente que sufre hambre, al desamor de los países poderosos. Y nos muestra un acto noble: el no conformarse ante la miseria y la injusticia, las miradas de eros y tánatos, la falta de víveres, la desnutrición infantil, la muerte. Una realidad que hace latir el alma del espectador.

Un mundo incongruente que priva de los dones imprescindibles a millones de personas ante otro mundo que vivimos en la opulencia, que nos atiborramos hasta hartarnos y desperdiciamos y tiramos y tiramos toneladas de alimentos, los desechamos aún comestibles. Lo hacemos desde nuestras casas, desde las industrias por problemas de fechas de caducidad, envases demasiado grandes, por comprar sin control.

En estos días prenavideños el corazón ha desandado mis pensamientos me he acordado de las peripecias que pasan algunos personajes literarios en las novelas de Galdós o en el “Lazarillo de Tormes” para no morir de hambre. Me he acordado de esas escenas que se sigue repitiendo a pesar del progreso y el desarrollo económico y social. Me he acordado de aquellos seres pobres, harapientos, aislados de la sociedad que iban de puerta en puerta, de casa en casa pidiendo: -Una limosnita, por el amor de Dios.

Y entonces he pensado: ¿Hemos progresado? 

Rosario Valcárcel

12

Ha participado en antologías de relatos y poemarios que han sido publicados en Berlín. Algunos de ellos han sido premiados como el relato ambientado en África: En Busca del sueño y el poema dedicado al vino: Bienaventurado. Y en el 2013 gana el concurso de poemas "Domingo Acosta Pérez" con el poemario Himno a la vida.

Su literatura se nutre del amor y del deseo, la caducidad del tiempo, la fugacidad de la vida. Ha participado en antologías, realiza prólogos, presentaciones de libros lecturas y críticas de arte. Colabora en periódicos de papel y digitales en las islas y fuera de ellas.

     

     

    Aviso Legal: Tagoror no se hace responsable de los comentarios y opiniones de sus colaboradores.

    COMENTARIOS

    
    © Copyright 1999-2016, Todos los derechos reservados.
    Un website de Tagoror
    RSS Feed Alojado por Deranet Hosting

    SSL