Peligro de extinción

22.02.2026 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es

Mientras andamos a vueltas con el asunto, me ha dado por escudriñar un poco y todo indica que no es esta una cuestión banal.  La prohibición de las redes sociales a los menores de 16 años está lejos de ser una ocurrencia o una cortina de humo de ningún color. Se me antoja absolutamente necesaria y urgente. Otra historia es si técnicamente se puede hacer sin dejar demasiados resquicios a los listos que aun así se la colarán. Como siempre. Y quiero enlazarlo con otra movida de la que quería hablarles y mira por dónde, han llegado los dos pájaros a estamparse contra el mismo tiro.

Hace solo un par de semanas que el concurso “Pasapalabra” repartió el mayor de sus premios, ni más ni menos que 2.716.000 euros. Una barbaridad de la que Hacienda se quedará un buen pico, más de un millón. Pero esto, siendo importante, no es lo que quiero resaltar, sino las múltiples reacciones que las declaraciones de Rosa Rodríguez, la ganadora, han provocado en las redes”suciales”.  Permítanme la licencia porque acabo de leer  parte de ellas y son de esconderse, si la vergüenza habitara en ciertas cabezas, claro. Lo que no parece.

Había escuchado a la concursante. Lo propio de una cabeza bien amueblada, de una persona agradecida, de una hija generosa, de una mujer comprometida con la sociedad y con el país que la acogió desde pequeña, pues nació en Argentina. He aquí su “pecado”: “Quiero ayudar a mis padres. El premio lo invertiré en una vivienda y en darles tranquilidad, ya que tanto han trabajado por mí y por mis hermanos”. “Estoy encantada de que parte del premio vaya a impuestos. Las cosas no pueden funcionar si no contribuimos todos. Soy defensora de lo público, gracias a esa educación he llegado hasta aquí. Además, la cantidad que me queda es más que suficiente”. Las he releído tres o cuatro veces y no sé cómo no la llevaron directamente al paredón. Somos un país de azúcar. Válgame la ironía, por dios.

Los odiadores profesionales -esos que se esconden en el anonimato para descargar su veneno, sus bilis y  su impotencia o… qué coño, su envidia como suma de todo lo anterior- amparados por ese anonimato cobarde para denostar el esfuerzo y trabajo del triunfador, se metieron primero con su condición de mujer: que si había ganado por ser chica, que si las tetas y las carretas, que si tal que si cual… y de ahí a la siguiente estación, la de las críticas apestosas a su condición de inmigrante: que si venía aquí a ¿robar?, que si le parecerán pocas las ayudas del gobierno que aún quieren más… la atizaron sin contemplaciones y la tildaron de falsa por hablar con su familia con acento argentino y con los demás sin ese acento... Y para rematar, tampoco les ha hecho ninguna gracia a esos que se levantan y se acuestan repartiendo cicuta, el que se declarara defensora de lo público: "Soy fiel creyente del servicio de impuestos que tenemos. Yo soy la persona que soy gracias al sistema de servicios públicos". Pues lo dicho, ahí ya la condenaron: que si se lo tenían preparado para ella, que si es propaganda, que si Juana o la hermana.

Y ahora, pensemos el estropicio que le puede hacer a un crío leer sin contexto los insultos que estos insensatos han vertido sobre una joven que debería ser ejemplo por su esfuerzo y constancia. Una mujer que a todo biennacido le sorprende por la calidad y calidez humana que demuestra. A mí me tiene conquistado.

¿Entonces? ¿Hay que proteger de las redes sociales a los menores de 16 años o no? Pues si aún tienen dudas les cuento la última moda que, por increíble que parezca, corre como la pólvora entre los adolescentes de este país y de cualquier parte del mundo. Lo llaman Therian. En este juego de rol,  con rango ya de subcultura, las personas se identifican con un animal y representan papeles de animales y como tales se comportan: utilizan máscaras, caminan en cuatro patas, realizan saltos y emiten sonidos del bicho con el que se sienten conectados.

Si es que… díganme que no es un milagro que con esta fauna no nos extingamos.

Feliz domingo.

 

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