Desde La Mesa Mota

Hay quien dice que la práctica política viene a ser como la interpretación sui generis de una farsa burda, algo tragicómica y de escasa categoría argumental, porque muchos guiones ni se sostienen

26.06.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Hay quien dice que la práctica política viene a ser como la interpretación sui generis de una farsa burda, algo tragicómica y de escasa categoría argumental, porque muchos guiones ni se sostienen.

Me ha desagradado mucho que un periodista de la categoría y de la integridad del diputado autonómico tinerfeño José Manuel Pitti González, de Coalición Canaria, haya declarado públicamente en un medio de comunicación local --refiriéndose a la futura ley electoral-- que existen fuerzas políticas partidarias de "cambiar las reglas para tumbarnos, lo que no van a conseguir".

Parece extraño que un comunicador quiera enviar un mensaje distorsionado a los ciudadanos, sobre la reforma de esa ley, por cuanto no se trata de modificar y rebajar los topes porcentuales para poder optar al reparto de escaños parlamentarios con el fin de impedir que gobierne Coalición Canaria en el futuro, sino sencillamente de adecuar esas cifras a una mayor igualdad democrática, porque es de todos sabido de sobra que esos márgenes tan estrechos son bastante antidemocráticos.

Nadie entiende que una fuerza política que obtuvo decenas de miles de votos en el Archipiélago en las últimas elecciones autonómicas, como es el caso de Ciudadanos, quedase fuera del arco parlamentario y CC obtuviera uno de los diputados por la circunscripción insular de El Hierro con menos de medio millar de sufragios.

Los dirigentes nacionalistas siempre se han creído imprescindibles para gobernar esta región oceánica y ultraperiférica, como si las Islas fueran fincas privadas donde ellos pudiesen cultivar a su antojo, y ahora les duele que se modifiquen esos topes porcentuales, porque ven peligrar sus privilegios y se ponen a decir auténticas boberías.

En cualquier sistema democrático, quien tumba o no a un gobierno es el voto popular y cuanto más representativa sea la decisión de los electores, mejor para todos. Parece mentira que un hombre joven, inteligente, preparado y con dos dedos de frente, como José Manuel Pitti --llevado acaso por aires de grandeza imaginarios-- haya sido capaz de decir tal estupidez, que está muy bien para los suyos, pero que no es de recibo para la mayoría de los ciudadanos.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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