Desde La Mesa Mota

Conducir un vehículo por las principales vías interurbanas de Tenerife y por muchas calles de sus ciudades y pueblos se está convirtiendo en un auténtico infierno, y el asunto se agrava en estas fechas navideñas y de año nuevo por la afluencia de la

23.12.2017. Redacción / Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Conducir un vehículo por las principales vías interurbanas de Tenerife y por muchas calles de sus ciudades y pueblos se está convirtiendo en un auténtico infierno, y el asunto se agrava en estas fechas navideñas y de año nuevo por la afluencia de la gente a los centros comerciales, lo que convierte la circulación rodada en un desagradable caos.

En estos días hay que tener mucha prudencia y paciencia al volante, porque existen muchas personas que no conducen adecuadamente o no respetan las señales y advertencias, y es cierto que también aumenta el número de conductores que antes de subirse al coche han consumido bebidas alcohólicas u otras sustancias tóxicas, como hachís y cocaína, y la agresividad está a flor de piel.

Tenerife tiene demasiados vehículos, aproximadamente unos ochocientos cincuenta mil en una Isla de territorio reducido (unos dos mil kilómetros cuadrados) y superpoblada, con más de un millón de habitantes. Los transportes públicos funcionan muy deficientemente y todo el mundo tiene un coche para desplazarse en trayectos cortos, con lo que los accidentes e incidentes de tráfico son muy habituales.

Los isleños hemos perdido la elegancia y la amabilidad de antaño a bordo de un turismo. Tenemos demasiado estrés y nos hemos vuelto muy agresivos, actitudes que no corresponden con nuestra pacífica y secular forma de ser y de comportarnos. Y es una desgracia como otra cualquiera, porque estamos perdiendo también en eso la elogiable identidad que teníamos de pueblo "aplatanado".

Debe preocuparnos mucho que centenares de coches circulen actualmente por las vías tinerfeñas sin la correspondiente póliza de seguro de accidentes y siniestros, e igualmente el aumento de colisiones como consecuencia de que más personas de lo previsible conduzcan con dos copas de más, fumando un canuto o con dos rayas de cocaína esnifadas antes de ponerse al volante.

Por cierto, no sé si la plantilla de la Guardia Civil de Tráfico es muy escasa en Tenerife, pero les confieso que hace meses que no veo una pareja de motoristas o una furgoneta de atestados por ahí. Y esta observación también me preocupa.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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