Opinión

Que el nuevo Gobierno ni siquiera está constituido y la gran mayoría de los medios y toda la derecha en pleno han recibido el abrazo entre Sánchez e Iglesias como si volviera la peste

 

24.11.2019 | Redacción | Opinión

Por: Alejandro de Bernardo

adebernar@yahoo.es

Y a mí que me gusta? Sí, me sorprendo a mí mismo por la sorpresa. Tanto tiempo, tantos ladridos, tantos y tantas asustando? Tonto, pero si son ideas. Ideas buenas. Ideas legales. Sé leal contigo mismo. Las has defendido siempre. ¿Por qué dudas? Que no viene el hombre del saco. Que los lobos son otros. Esos que ya ni se tapaban. Ni siquiera se ponían harina en las patas para disimular. ¡Nooo! Esos que nos han despellejado como país, los señoritos de siempre, los ricos que nunca lloran ahora nos amargan metiéndonos el miedo por los tuétanos. Joder? y nos asustamos.

Pues no. No estoy dispuesto. No voy a consentir que esos augurios catastrofistas aniquilen mi ilusión. Tengo todo el derecho del mundo. Y el revés también. Nos hemos creído lo que ellos quieren: que su España es suya y la de los demás también. ¿No podemos? ¿Sólo pueden gobernar ellos? La única razón de este folclore de la derecha es que no son ellos los que gobiernan. En el PP se hartaron de decirlo: "En ningún caso y bajo ningún concepto tendremos pactos con Pedro Sánchez". Y ahora se rasgan las vestiduras. ¿Acaso tenemos que justificarnos? Es la democracia, señores. La que decide. Y esta vez, repito, esta vez y no sé cuántas más vendrán -ojalá sean muchas, por la cuenta que nos tiene- vamos a decidir lo que hacemos pero desde el otro lado.

Ah, y tranquilos, que no se van a comer a nadie. A mí me parecen mucho más sanos que ese tripartito que en Andalucía es capaz de votar en contra de que no se permita poner casas de apuestas a menos de trescientos metros de los colegios e institutos. Nos anuncian pobreza y desigualdad. ¿Es que ahora no la hay? Dicen también que traerá odio los mismos que van contra las mujeres, los gays, los inmigrantes o las víctimas de la guerra. Dicen que habrá pobreza los mismos de la amnistía fiscal para corruptos. Los que se llevaron los euros por sacos a Suiza.

Y... Abascal, ese buen español que defiende -pistola en el cinto- los toros, la caza y las procesiones, dice ahora que se ha cometido un fraude electoral. Lo habrá hecho él. Defender unas pensiones y salarios dignos es cosa de rojos, ¿verdad, amigo? No entiende la democracia ni sus mayorías. O la diputada de Vox en Madrid, Alicia Rubio, que para defender a las mujeres propone se enseñe a coser a las niñas en los colegios. Si es que? tenemos un nivelazooo.

A Rivera... le pudo el ego. Es fácil imaginarlo frente al espejo haciéndose el amor con hechuras de presidente. Se llevó un corte cuando comprobó que esa preciosa niña España no se subía en la trasera del asiento de su Vespa. Si no es mía, menos será de Sánchez. Perdió su partido gentes lúcidas, voces que le avisaban de que esos gestos no son comprensibles. Actitudes de chulo de barrio. Ay, si hubiéramos pactado? Un par de ministerios y alguna subsecretaría disfrutaríamos ahora.

En fin, que el nuevo Gobierno ni siquiera está constituido y la gran mayoría de los medios y toda la derecha en pleno han recibido el abrazo entre Sánchez e Iglesias como si volviera la peste. Continuas y exageradas descalificaciones y un discurso apocalíptico que permite adivinar cómo serán los próximos años. Nos espera la legislatura más crispada de la reciente historia democrática española.

Es a lo que nos tienen acostumbrados. Cuando llega a La Moncloa cualquier presidente progresista todo son catastrofismos. Después, cuando ya no están, pasan a ser estadistas de lujo. El ejemplo a seguir. Antes eran -a ver si me acuerdo de aquellas lindezas-: proetarras, radicales, sectarios, guerracivilistas... Hoy -que se han ido- son la izquierda sensata y responsable. Como decía alguien que ahora no recuerdo, para la derecha, "el único buen líder izquierdista es el que ya es historia".

Cuestionemos si lo hacen mal o bien. Yo lo haré también. Si nos gusta más o menos su forma de gobernar, pero de ahí a alertarnos de que seremos Venezuela?

Y a mí, se lo digo en voz baja, lo que realmente me preocupa es que las esperanzas de toda la derecha española estén puestas en Gabriel Rufián. Así que, si vienen los rojos? que vengan. Ya era hora.