Desde La Mesa Mota

Con los cambios producidos en muchos ayuntamientos de las Islas y ante un más que posible nuevo Gobierno de Canarias, los nuevos cargos públicos deberían dar ejemplo de buen hacer, racionalizando los gastos

17.06.2019 | Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Con los cambios producidos en muchos ayuntamientos de las Islas y ante un más que posible nuevo Gobierno de Canarias, los nuevos cargos públicos deberían dar ejemplo de buen hacer, racionalizando los gastos, eliminando partidas económicas innecesarias (por populistas y clientelares, como los bailes, excursiones y fiestas de mayores a los que nos tenía acostumbrados Coalición Canaria), reduciendo sus propios emolumentos (son verdaderamente indignantes los sueldos de los parlamentarios autonómicos) y suprimiendo drásticamente el número de asesores en todos los equipos de gobiernos de las tres administraciones canarias (la regional, las insulares y las municipales).

El Archipiélago es una de las regiones más pobres de España y no hay más remedio que abrocharse el cinturón, sí o sí, empezando por los propios gobernantes, que han dado muy mal ejemplo en los últimos años, asignándose sueldos y gastos de representación que, en muchos casos y en cualquier pais civilizado, hubieran representado un verdadero escándalo social y político.

No es de recibo, por ejemplo, que los miembros de la Mesa del Parlamento de Canarias hayan estado cobrando más de seis mil euros mensuales, por catorce pagas al año y que la media de los diputados se embolsaran cuantiosas cantidades de dinero, cuando solo han trabajado seis meses al año. Eso es imperdonable.

Como indignante ha sido el sueldo del hasta ahora alcalde de La Laguna, que ha estado percibiendo uno de los emolumentos más elevados de todos los concejales de España, siendo el sexto regidor municipal que más percibía en su puesto.

Ha hecho muy bien el nuevo regidor municipal de La Laguna, el socialista Luis Yeray Gutiérrez, quien va a proponer en el primer pleno que celebre su corporación una considerable reducción de los sueldos de los políticos locales, ejemplo que deberían seguir en el Parlamento de Canarias, en los Cabildos Insulares (en el de Tenerife aumentaron su cuantía en los meses previos a las recientes elecciones) y en los demás ayuntamientos de las Islas. Los gobernantes han sido (mayormente los de los partidos conservadores y de los de ATI-CC) tremendamente egoístas y muy poco solidarios con la sociedad a la que, en teoría, han servido. No ya por la cuantía de los sueldos, que también, sino por ética y por estética, como quien dice.

Y terminemos con la necesidad de reducir de forma importante el número de asesores (solo en Presidencia y Vicepresidencia del Gobierno de Canarias hay ahora más de cien) que en algunos casos son profesionales de prestigio y pueden aconsejar a los cargos públicos, pero todos sabemos que la mayoría de esos asesores no son más que amiguetes enchufados, mamando de la teta del poder.

No solo culpo a los dirigentes nacionalistas canarios, sino a todas las fuerzas políticas de estas Islas, que con la excepción de Unidos Podemos (todo hay que decirlo) han participado en el reparto de golosas tartas que proceden --nunca se olvide-- del erario público, que no es otra cosa que el dinero de todos. Pero estamos a tiempo, si se quiere.

Empecemos por dar ejemplo de honradez, de dignidad, de ética, de ejemplaridad y de elegancia. Es un primer paso para ganarse la confianza y el aprecio de la ciudadanía.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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