Desde La Mesa Mota

Fue el de este jueves en el Congreso, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la Constitución Española de 1978, un solemne y memorable acto institucional de enorme trascendencia

08.12.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Fue el de este jueves en el Congreso, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario de la Constitución Española de 1978, un solemne y memorable acto institucional de enorme trascendencia, en el que estuvieron presentes, además del jefe del Estado y el presidente y ministros del actual Gobierno de la nación, los representantes más significativas del poder político de este país, así como todos los protagonistas vivos de aquella modélica Transición de la dictadura a la democracia, rarificada por sanción real el seis de diciembre de aquel año.

Se celebró también en este acto el hecho nada intrascendente de que se cumpla, con este cuadragésimo aniversario de nuestra vigente Carta Magna la etapa democrática más larga de nuestra Historia y uno de los periodos más extensos de paz, concordia y entendimiento entre los españoles, a pesar de la deriva independentista de una serie de delincuentes metidos a la política deseosos de crear una república en Cataluña para evadir, entre otros objetivos, a la Justicia española por los delitos cometidos.

Algunos analistas de la actualidad sociopolítica y económica de nuestro país han destacado en las últimas horas la longeva vida de nuestra Constitución del 78, pero coinciden también en que parece llegado el momento de la retirada de toda actividad de los eméritos reyes Juan Carlos y Sofía, con el broche de oro del homenaje brindado a ellos con diversos actos en los últimos días.

Asimismo, otros analistas coincidimos en que, a partir de ahora, se debe abrir un nuevo proceso encaminado a reformar la tan elogiada Carta Magna del 78, porque se hace necesaria una segunda Transición en este país, en la que se defina mejor y de manera más completa la estructura territorial del Estado, de tal forma que sin entrar a discutir la unidad e indivisibilidad de España, si se busquen fórmulas de autogobierno y de decisiones propias para territorios regionales cuyos líderes políticos anhelan una menor dependencia de Madrid.

No estaría de más, tampoco, que en ese nuevo texto constitucional que debería, como el vigente, salir del consenso y la concordia de todas las fuerzas parlamentaria, se establecieran las bases y los fundamentos de la financiación del propio Estado y de las distintas comunidades autónomas, para evitar luego interpretaciones difusas y confusas de determinados territorios insolidarios con el resto del país, y ustedes saben a lo que me refiero.

Pero, ¿quién o quiénes son capaces de ponerles el cascabel al gato en este momento? Esa es la cuestión...

De cualquier forma, me encantó ver juntos en la tribuna de invitados del Congreso este jueves, sentado uno al lado del otro, a los hijos de dos auténticos caballeros de la política, Adolfo Suárez y Santiago Carrillo. Esa España de consenso, de concordia y de entendimiento es, creo, lo que todos los demócratas queremos.

Imagen: diariodejerez.es

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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