Desde La Mesa Mota

Parece como si ya hubiera perdido parte importante de mi afición por el Fútbol, un deporte que se ha convertido en una especie de circo romano y, por supuesto, en un pingüe negocio para algunos importantes empresarios y para la mayoría de profesionale

15.07.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Parece como si ya hubiera perdido parte importante de mi afición por el Fútbol, un deporte que se ha convertido en una especie de circo romano y, por supuesto, en un pingüe negocio para algunos importantes empresarios y para la mayoría de los profesionales que destacan en las principales ligas del mundo, como las de España, Inglaterra, Alemania, Francia o Italia.

Seguramente por ese evolución hacia el materialismo más puro y duro este mes apenas he visto tres o cuatro partidos del Campeonato Mundial y solo vi unos minutos del encuentro de la final disputada este domingo entre las selecciones nacionales de Francia y Croacia. De hecho me "perdí" toda la primera parte y encendí el televisor para ver el tercer y cuarto goles de los galos, a partir de los cuales el choque perdió cualquier interés, porque los croatas, que merecieron un mejor resultado, se vinieron abajo y casi enseñaron la bandera blanca de rendición.

El Fútbol también se ha "mecanizado" mucho en los últimos años y más que un juego atractivo de conjunto, se ha convertido en un deporte muy estratégico, lleno de atletas (porque la condición física parece más importante que las cualidades técnicas) y los preparadores prefieren ahora hombres muy altos que sepan cabecear el balón en jugadas de estrategia, de donde han salido la mayoría de los tantos marcados en este Mundial de Rusia 2018.

Los equipos, además, especulan mucho con los resultados y con el reloj y empiezan a escasear las jugadas de calidad. La mayoría de las escuadras se limitan a defender y no proponen un fútbol vistoso y abierto, con distintas alternativas para los dos contendientes. Ahora se usa más el cerrojo atrás y salir rápido al contraataque, con dos veloces flechas por los laterales del campo.

A casi todos, cuando adquieren una corta ventaja en el tanteador, les gusta "dormir" los partidos y un deporte fresco y alegre lo han convertido en una atracción fría y llenas de estrategias, que en nada tienen que ver con el balompié clásico que inventaron los ingleses hace ya casi un siglo y medio.

Me empieza a no gustar el Fútbol por las razones que expongo, pero sobre todo porque los grandes y famosos futbolistas, por encima de sus ideales y de la propia práctica del juego, se han vuelto en unos mercenarios que sólo quieren dinero y más dinero. Y eso no es bueno, creo. Porque el Fútbol ya no es lo que era. Lo siento.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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