Opinión

Es hora de sentarnos a hacer balance de toda esta catástrofe humana

 

18.04.2020 | Redacción | Opinión

Por: Ruth N. Gómez
Periodista y politóloga
Medalla al prestigio profesional Foro Europa, en el 2014

Es hora de sentarnos a hacer balance de toda esta catástrofe humana. Desde hace unos años luchamos contra nuevas enfermedades, de esas que no son espontáneas, sino contagiadas de animales a humanos, zoonosis lo llaman, SARS, SIDA, ÉBOLA, MARBURGO preceden al COVID-19, está contaminación viene de animales, no muy diferentes a los humanos, estos saltos de animales a humanos son extraños, pero hay miles de cosas que no terminamos de entender, aunque se traten de mamíferos con los que mantenemos secuencias genéticas, algo así como parientes cercanos.

Hablamos de bichos (por entendernos mejor) que evolucionan y se adaptan a la química de su portador: ya que estos portadores son mamíferos en su mayoría, se produce el salto a humanos, estos últimos bichos, llegan desde esos ya peligrosos mercados Chinos. Hay que recordar que el SARS salto a los humanos en los mercados de animales salvajes de China. Los que hemos estado en china nos hemos encontrado con esos mercados por toda china, en los que animales vivos y muertos se nos venden como alimento y vaya usted a saber para que más, porque estamos ante una cultura distinta a la nuestra y nos cuesta entender muchas cosas.

El origen del SARS provenía de las civetas, unos pequeños carnívoros que, habían contraído el virus de los murciélagos. Aunque resultaba extraño que una persona tenga contacto cercano con una civeta, en China es un animal buscado por los cazadores, y trasladados, junto con otros mamíferos salvajes, a los mercados, de modo que nuestras zoonosis son, en su mayoría regalo de otros mamíferos. Es verdad, que existen mercados de animales salvajes en otros países del mundo. Pero los mercados del país más poblado del mundo, como son los chinos, son los más propicios a lanzar epidemias por lo visto.

A mí lo que me parece llamativo, por decirlo elegantemente, es que el azar haga que este coronavirus salga de un mercado chino, no de cualquier lugar del mundo, no, ha sido en Wuhan, donde se encuentra un laboratorio que trabaja con potentes patógenos desde hace años, patógenos como el coronavirus. Hablamos de un laboratorio de investigación de virus potencialmente peligrosos. ¿No les parece que es posible que gérmenes letales se hayan podido escapar de esa instalación? Ahí dejo mis dudas.
Los científicos y los profesionales de la sanidad conocen desde hace muchos años estos datos, sobre el origen animal de las nuevas enfermedades humanas, y las facilidades de transmisión que proporcionan los mercados chinos de animales salvajes. Cuando apareció el SARS, en 2004, China debería haber cerrarlos de forma permanente estos mercados, pero no lo hizo.

Así que nuevamente un mercado, esta vez en Wuhan, y aunque todavía no disponemos de pruebas de que así lo demuestre, todo parece indicar que la fuente del que proviene el COVID-19 fueron los animales salvajes de dicho mercado. El Covid-19 se detecta por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan, de inmediato se sospechó que el origen estaba en el mercado, ya que está causado por un coronavirus muy relacionado con las dos epidemias zoonóticas anteriores, SARS y MERS, al parecer todos estos virus son procedentes de los murciélagos, que son capaces de saltar a los humanos a través de otros animales.

Sabemos poco sobre qué es, como es, etc... pero la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 además de las dolorosas perdidas humanas, va acompañada de una crisis económica y social sin parangón. Los planes de emergencia orientados a reducir el impacto económico, no terminan de llegar, muchas empresas negocian con el gobierno planes de emergencia, que reduzcan el impacto sobre los puestos de trabajo. Se tambalea la economía, la sociedad, la salud, el bienestar social.

La sociedad se ha detenido, el confinamiento afecta a todos los sectores, por lo que las empresas afectadas por esta crisis sanitaria son la inmensa mayoría, y el riesgo de que los problemas de liquidez se conviertan en problemas de solvencia un peligro inminente. Evitar ese riesgo depende de todos, y nuestros esfuerzos han de enfocarse en hacer entender a la sociedad, que tenemos que trabajar en equipo para salir de esta situación, porque cuanto esta pasando no distingue ni sectores, ni tamaño de la empresa. Es también una prioridad gestionar cuando llegue el momento la solvencia de las empresas, garantizando con ello la reactivación de la actividad de las empresas y el empleo.

Estamos en una increíble fragilidad económica ya que vivimos en una sociedad rentista mientras que la inmensa mayoría permanece en una inseguridad económica estructural. Si las perturbaciones del sistema de producción se prolongan, las rentas de millones de personas de todo el mundo disminuirán, por lo que no podrán pagar ni sus deudas, ni sus gastos, y se destruirá con ella la reactivación económica, si a eso le sumas que el resto va recortando sus gastos, se reducirá la demanda y disparará el desempleo por falta de consumo.

Con las circunstancias actuales, lo primero que tendríamos que hacer es encontrar fórmulas con las que podamos proporcionar a nuestras economías y a nosotros mismos una mayor capacidad de resistencia social, política y económica. Los instituciones y los gobiernos han de recordar el pasado y no repetir los errores cometidos tras la crisis financiera.
En esta situación lo más apropiado seria introducir un sistema de renta básica que garantice la supervivencia, no solo mientras se prolongue la pandemia, sino hasta que se active la economía, se trataría de una renta modesta, una retribución mensual sin condiciones, hasta la estabilidad como derecho, la cual podría ajustarse dependiendo de la gravedad de la recesión, como estabilizador económico automático, para mantener los derechos básicos y proporcionar mayor capacidad económica de las familias.

En esta situación podríamos aprovechar para bajar el ritmo desenfrenado en el que vivíamos y, sin llegar a la situación actual de aislarnos, al menos sí pasar más tiempo con nuestras familias y amigos en nuestros entornos cercanos, hacernos cómplices de nuestra economía, consumiendo productos locales y ayudándonos, porque ayudando te ayudarás. 

Imagen: Ruth N. Gómez | Periodista y politóloga | Medalla al prestigio profesional Foro Europa, en el 2014