21.02.2026 | Redacción | Opinión
Por: Rafael J. Lutzardo Hernández
Ni los más viejos del lugar recuerdan un invierno como el que estamos viendo en este año 2026. Múltiples de borrascas con distintos nombres no han dejado de involucrarse en la Península Ibérica, Portugal, Francia y Marruecos. Cientos de edificios, fachadas y casas se han visto afectada, pero también la pérdida de muchas cosechas de distintas variedades. Muchos son los años que el ser humano viene destruyendo nuestro propio planeta tierra. Tanto ha sido y sigue siendo, la depredación del ser humano que logró cambiar el orden del mundo. Es decir, el tan sonado y preocupado cambio climático. Una semana más, insisto que las leyes de la Naturaleza son sagradas e inteligentes. Creo que la dureza de este invierno es un castigo al ser humano que actualmente vive en este planeta desequilibrado y egoísta.
De la misma manera, sin darnos cuenta de la gran importancia que tiene nuestra tierra para sobrevivir, le hemos robado al mar miles de metros, pero también a la tierra. Hemos despojado al mar lo que es suyo, pero también hemos dejado huérfanos a los bosques de sus árboles, oxígeno y hojas medicinales. Es por ello, que los castigos no se han hecho esperar y prueba de ello es este invierno brutal de agua, vientos, nieve y frío.
De que sirve tanta evolución denominada como la era de la informática, Internet y redes sociales, las cuales han acabado con la comunicación entre las personas. Creemos que somos muy inteligentes, pero me he dado cuenta que somos todo lo contrario. Es decir, somos más egoístas y menos solidarios. De la misma manera, sin darnos cuenta de la gran importancia que tiene nuestra tierra para sobrevivir, le hemos robado al mar miles de metros, pero también a la tierra. Hemos despojado al mar lo que es suyo, pero también hemos dejado huérfanos a los bosques de sus árboles, oxígeno y hojas medicinales. Es por ello, que el castigo no se han hecho esperar y prueba de ello es este invierno brutal de agua, vientos, nieve y frío.
Rafael J. Lutzardo Hernández