Desde La Mesa Mota

Hoy, apreciados lectores, me apetece compartir con ustedes un interesante soliloquio escrito por un viejo amigo lagunero, Salvador Enrique de Armas, que hace ya bastantes años se fue a vivir a Alemania por amor

02.10.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Hoy, apreciados lectores, me apetece compartir con ustedes un interesante soliloquio escrito por un viejo amigo lagunero, Salvador Enrique de Armas, que hace ya bastantes años se fue a vivir a Alemania, porque conoció a una joven teutona que le atrajo y allá se quedó por amor. Este íntimista texto lo escribió hace cierto tiempo y se titula 

Para andar por casa 

"Es igual lo que dure la vida, lo que nos quede aún de ella. Una cosa no me es indiferente.Tampoco para mi buena madre, para quien las plantas eran casi todo. A mí me ocurre lo mismo. A Inge también. En eso coincidimos. Las plantas y la música nos unen. Otras cosas nos llevan al conflicto. Pero las plantas... el regalo hermoso de las flores....La huerta, con su espléndido verdor y sus colores es un consuelo, un bálsamo para el alma que a veces sufre y se acojona, por esto o por lo otro. Lo otro pueden ser diferencias de opinión entre marido y mujer, "la guerra de los treinta anos". 

Sí, el verde de las hojas tiernas y los colores de tantos pétalos son un bálsamo. Como la música. Mil veces mejor que el Valium... Así son estas "Canciones sin palabras". Mendelshon, cuyo gran mérito fue no solo su propia música sino el haber resucitado, sacado del olvido, desenpolvado a Juan Sebastian Bach. La posteridad lo habia enterrado y olvidado durante mucho, mucho tiempo. 

Si, los geranios de cada verano... Los tres balcones engalanados con sus colores,en sus cajas de madera, obra de mi habilidad de carpintero diplomado. Otra cosa no sabré hacer, pero cajas para los geranios... 

Este verano he tenido que sustituir dos que se habian podrido. Hemos tenido que ir a comprar madera. Y en la gran tienda, empujando el carrito, tropecé con una alumna de mis clases de Espanol. Pegamos a  la hebra y me dijo que tenia una cita en el hospital. Cáncer de pecho. Será operada. Tiene 33 años. La consolé. "No debe tener miedo", le dije, "todo saldrá bien". Nos despedimos. Le deseé todo lo mejor. Tras de mí, una nube depresiva que me acompanó todo el tiempo. No, no le voy a echar la culpa a Dios. ¿Para qué? Nuestros cuerpos están programados para morir. Y punto. La muerte viene por el fracaso de los órganos, su desgaste, su degeneración o por alguna puñetera bacteria. O por el fracaso de Dios... ¿Dios, un fracasado? El "puedelotodo".... 

Evidente es, en este mundo, la enfermedad, el dolor y el fin. Pero la existencia de Dios no es evidente. Es, todo lo más, una hipótesis (muy pobre,como me parece) para explicar "el mundo". Dios es el clavo ardiendo al que nos agarramos cuando el miedo nos atenaza y estamos a punto de cagarnos los pantalones..." 

Mi agradecimiento porque hayan leído estas líneas de este ilustre lagunero, ya octogenario, que nos regala de vez en cuando con cortos relatos como el que he reproducido antes y con el que estoy de acuerdo en casi todo. El secreto, amables lectores, reside en el "casi". Hasta otro día.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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