Opinión

La planificación territorial es una poderosa herramienta que tiene la administración pública para alcanzar dos objetivos básicos: la creación de empleo y la generación de riqueza

22.01.2019. Redacción | Opinión

Por: José Manuel Bermúdez Esparza

Alcalde de Santa Cruz de Tenerife

La planificación territorial es una poderosa herramienta que tiene la administración pública para alcanzar dos objetivos básicos: la creación de empleo y la generación de riqueza. Es decir, se planifica para mejorar la calidad de vida de todos aquellos que comparten un ámbito físico.

En el caso de los ayuntamientos, la máxima expresión de esa acción política es el Plan General de Ordenación; que consiste, básicamente, en un conjunto de directrices sobre los usos y actividades de los diferentes espacios de la ciudad.

Por eso, más allá de la complejidad técnica -desde el punto de vista urbanístico, normativo o jurídico- un Plan General debe ser conocido y entendido por toda la ciudadanía a la que va dirigido. Porque les incumbe directamente y condicionará el futuro de las zonas en la que residen.

Ese ánimo es el que nos ha movido para iniciar un proceso de participación ciudadana sobre el Plan General de Ordenación de Santa Cruz. Un proceso en el que, además, nos esforzaremos por darle la mayor inteligibilidad posible, de manera que sea un documento accesible y comprensible.

Lo hacemos ahora porque el Ayuntamiento está en fase de elaboración de un nuevo Plan General, en previsión de que el actual documento sea anulado finalmente por la Justicia, a raíz del recurso presentado por un particular sobre un aspecto muy concreto del mismo.

En tanto llega la decisión definitiva, no hemos querido cruzarnos de brazos y hemos empezado un nuevo documento, de modo que si la justicia anula el vigente, tendremos avanzado otro; y si no es así, este nuevo servirá para incluir modificaciones que creemos necesarias y obligadas, como aquellas relacionadas con el área que dejará de ocupar la Refinería en virtud del acuerdo Santa Cruz Verde 2030.

En definitiva, queremos trabajar junto a los ciudadanos en la elaboración del Plan General y aspiramos a la mayor participación posible. En la medida de que el PGO sea el resultado del máximo consenso ciudadano y social, más fácil será su aplicación y más sencillo alcanzar todos los objetivos que se persiguen en el mismo.

Hoy en día, disponemos de herramientas tecnológicas que facilitan esa labor de difusión del documento y la aportación de sugerencias ciudadanas, con lo cual aprovecharemos la potencialidad de nuestra sede electrónica para que el Plan sea conocido y enriquecido con las aportaciones de todos.

Como llevamos haciendo, por otra parte, desde hace ya años: dando voz a los vecinos en los diferentes proyectos que ponemos en marcha y haciéndolos protagonistas de las decisiones que finalmente se adoptan. Procesos que van desde éste del Plan General, probablemente el más complejo, a otros de carácter muy práctico, como la consulta realizada a los vecinos del bloque de Candelaria para que eligieran diversos aspectos estéticos del nuevo edificio que habitarán en breve.

Dicho lo cual no puedo dejar de comentar lo farragosa que es en la actualidad la tramitación administrativa de los planes urbanísticos. Como he repetido en alguna ocasión, no es lógico que su aprobación se retrase año tras año para dar cumplimiento a una norma excesivamente rígida y, en consecuencia, ineficaz; no es lógico que un Plan General tarde en Canarias unos diez años para ser aprobado o que un planeamiento específico se demore entre dos o tres años. Esa lentitud del acto administrativo es una injusticia para los vecinos, para los empresarios y, en definitiva, para las ciudades que aspiran a mejorar sus índices de calidad de vida.