Desde La Mesa Mota

Dos supuestos amigos me hicieron una curiosa encerrona que nunca antes había contado y se me ocurre relatarla hoy porque ocurrió hace ya algunos años y dos de los protagonistas ya están en ese otro mundo desconocido del Cosmos o criando malvas

01.11.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

Dos supuestos amigos me hicieron una curiosa encerrona que nunca antes había contado y se me ocurre relatarla hoy porque ocurrió hace ya algunos años y dos de los protagonistas ya están en ese otro mundo desconocido del Cosmos o criando malvas en sus sepulturas, y que en paz descansen.

Me llama al periódico donde trabajé veinte años un apreciado amigo para invitarme a comer en el restaurante que Amós Lutzardo tenía en la parte alta del barrio santacrucero de Salamanca Chica. Debió ser en torno al año 89 o al 90, porque por ese entonces ocupaba quien esto escribe la Jefatura de Redacción de "El Día".

El comunicante --que aún vive, por fortuna-- me dice que si no me importa vaya a ese almuerzo otro amigo común, le contesto que encantado, y quedamos para un día determinado en el discreto y tranquilo chalé de Amós, donde por un largo rato hablamos los tres comensales de lo humano y lo divino y casi arreglamos el mundo entero.

Cuando llegan los postres aparece por sorpresa en el lugar un mando destacado de las fuerzas de seguridad del Estado en las Islas y se sienta con nosotros, como quien no quiere la cosa, cuando empiezo a sospechar que su presencia allí no era casual y que estaba previamente planeada por mis "amigos".

Determinadas preguntas empiezan a mosquearme y confirmo que se trata de una encerrona, porque aquel militar de alta graduación empezó a insistir en que yo le dijera quién le había facilitado a mi compañero Antonio Bernal, redactor de Sucesos del periódico, una foto de Dámaso (el famoso asesino del monte de Las Mercedes, que huyó durante semanas), retratado ya cadáver, tras ser acorralado por la Policía Nacional y la Guardia Civil.

A pesar de su insistencia en saber quién era el "culpable" de haber facilitado la foto a mi compañero, nunca desvelé el nombre del confidente, entre otras cosas porque no lo sabía (y aunque lo hubiera sabido tampoco se lo hubiese dicho) ya que Antonio Bernal se llevó el secreto profesional al otro mundo, donde hoy sigue desde el Cielo todo lo que sucede en Tenerife y en las Islas. Y la encerrona que me hicieron no sirvió para nada, en definitiva. Ja.

Todo lo que he contado es absolutamente cierto, pero permítanme que no publique los nombres de los protagonistas, por respeto a seres fallecidos.

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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