Desde La Mesa Mota

No sé si porque ya me estoy haciendo mayor, pero creo que la juventud de hoy en día es muy ruidosa y muy escandalosa o tal vez sea una errónea sensación de uno que ya no está acostumbrado a fiestas con gente de menor edad

20.10.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

No sé si porque ya me estoy haciendo mayor, pero creo que la juventud de hoy en día es muy ruidosa y muy escandalosa o tal vez sea una errónea sensación de uno que ya no está acostumbrado a fiestas con gente de menor edad, que desde luego, y eso sí lo puedo afirmar, en general no se divierte si no hay bebidas alcohólicas y/o porros y/o rayitas de polvo blanco en las fiestas.

No estoy diciendo que todos los jóvenes de hoy son así, porque conozco a muchos chicos y chicas que son de lo mejorcito, tremendamente educados, respetuosos y correctos, pero la generalidad pareciese que solo se divierte con gritos sin sentido y les pongo un ejemplo muy llamativo: el otro día asistí a un convite en el que estaban alrededor de un centenar de personas e ignoro si hubo una importante ingestión de bebidas alcohólicas en los momentos antes de la cena, pero ciertamente pasé un rato desagradable por los decibelios que emitían los invitados, todos ellos jóvenes, de un par de mesas, que desde luego desentonaron con el resto de los asistentes.

Me da la ligera impresión de que algunos de estos elementos padecerán problemas de audición a edades tempranas, si no los tienen ya, porque van a fiestas muy ruidosas y porque también "oyen" música con auriculares a elevadísimo volumen, con lo que sus pabellones auditivos, a la larga, se vuelven menos sensibles a los sonidos.

Debajo de mi casa, muchos fines de semana se aparcan verdaderas discotecas ambulantes de madrugada y les juro que en mi habitación retumban los bajos de una música estridente, como si el coche (tuneado, por supuesto y con altavoces añadidos) se hubiera transformado en una discoteca ambulante.

A mí me da igual, porque me doy la vuelta en mi cama y sigo durmiendo, como cuando determinados elementos salen dando gritos destemplados a las cuatro de la mañana, cuando cierran un local cercano, en la avenida de la Trinidad de La Laguna... A uno le gusta oír música de forma reposada y a un volumen aceptable. Por eso les comento que no entiendo a cierta juventud, porque creo que tienen conceptos erróneos como admiradores de determinadas melodías. ¿Me estaré volviendo un cascarrabias? ¡Quién sabe, jeje!

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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