Desde La Mesa Mota

El Gobierno de Estados Unidos ha encargado un macro estudio sobre la relación existente entre la esperanza de vida de las personas y su lugar de residencia

28.11.2018. Redacción | Opinión

Por: Paco Pérez

pacopego@hotmail.com

El Gobierno de Estados Unidos ha encargado un macro estudio sobre la relación existente entre la esperanza de vida de las personas y su lugar de residencia. Un grupo de investigadores de varios países van a estudiar este fenómeno tanto en USA como en varios países de América Central y del Sur y sacar algunas conclusiones definitivas sobre si un determinado lugar es más sano para vivir que otro.

Por lo que se ha podido comprobar científicamente hasta ahora, aunque parezca irrisorio, es que los seres humanos que viven en ciudades y barrios pobres tienen una esperanza de vida inferior a los que residen en ciudades más avanzadas y en zonas mejor urbanizadas y con mejor calidad en los servicios.

Así, se ha sabido recientemente que, incluso en una misma ciudad, como Madrid, puede haber diferencias significativas en la esperanza de vida de sus habitantes. Por ejemplo, los vecinos del barrio de San Blas tienen una expectativa vital de 78 años, frente a los 88 años de los residentes en El Pardo.

Según los investigadores que se dedican a profundizar en el estudio de esta relación entre lugar de residencia y esperanza de vida influyen muchas causas, entre las que cabe destacar la presencia de industrias contaminantes, el tráfico rodado de vehículos de motor y su intensidad, la contaminación acústica, la comodidad y el confort de las viviendas, la existencia de zonas verdes y de instalaciones idóneas para practicar ejercicio y la calidad del aire que respiramos.

Se ha demostrado, por ejemplo, que las personas que viven cerca de vías con tráfico de coches muy denso tienen una menor esperanza de vida que las que residen en zonas con poco tránsito de vehículos.

Que uno sepa, no se han hecho estudios de este tipo en Canarias, ni en Tenerife. Por lo que respecta a nuestra isla, siguiendo esos parámetros, estamos seguros que los habitantes de Santa Cruz tendrán menor esperanza de vida que los de Vilaflor o Santiago del Teide, y en eso tendría mucho que ver la existencia de la refinería de petróleos en la capital tinerfeña desde los años treinta del siglo pasado. Lo que ocurre es que en estas ínsulas parece que "los que mandan" prefieren ignorar muchas cosas...

Imagen: dogguie.net

Paco Pérez

Paco Pérez

Periodista

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