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Estar “depre” no es estar deprimido.

María del Carmen García Mora   22-10-2016   22:10:51   Tagoror Digital

La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria.

22.10.2016. Redacción

Por: Mari Carmen García Mora

Psicóloga Sanitaria

Colegiada T-1412

El lenguaje coloquial o de la calle se ha adueñado de mucha terminología científica y en este caso psicológica dándole así mismo un significado que puede o no parecerse al de la palabra origen.

Si decimos que estamos tristes, o que no tenemos ganas de salir, o lloramos mucho con una ruptura sentimental, nos dicen: “lo que te pasa es que estás depre”. ¿Seguro que estás depre? Analicemos que es tener una depresión.

Según la OMS (Organización Mundial de Salud): “La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional”.

Como vemos, la OMS comienza definiendo la depresión como un trastorno mental. Estar triste, preocupado, cansado, desanimado o algún estado similar, no tiene porque significar que tengas un trastorno mental. Cuando podemos pensar que un estado empieza a convertirse en algo más, viene en la segunda parte de la definición. Cuando podemos empezar hablar de depresión es cuando ese estado de ánimo dificulta la realización de las tareas cotidianas de la vida diaria.

Desde mi punto de vista, se da una tendencia a patologizar estados de ánimos que son normales. Esto tendría que ver con nuestra cultura altamente consumista que nos vende que en todo momento debemos estar bien, ser felices y disfrutar de cada momento. Y todos no somos iguales. Hay personas que son de manera natural más alegres y extrovertidas, otras que prefieren más la tranquilidad y la soledad.

Además, lo normal es que reaccionemos con tristeza ante una pérdida, o con desaliento por ejemplo si no encontramos empleo, con preocupación si tenemos a nuestro padre enfermo, por ejemplo. Eso, desde mi punto de vista es lo sano y lo normal. El problema se presenta cuando no puedes deshacerte de ese estado de ánimo cuando el problema ha desaparecido o a menguado.

Creo que en este “ver raro” el estar triste o preocupado, influye también, la desmesurada publicidad de la positividad. Cada día nos bombardean con frases como : “se feliz, la vida es corta. Estar triste es perder el tiempo. Sonríe siempre a la vida”. Nos lo venden en tazas, en imanes para la nevera, camisetas, ceniceros, alfombras y felpudos, y una largo etcétera que puedes encontrar en cualquier tienda. Y si de acuerdo, el ser humano tiende a la felicidad y busca el bienestar...pero eso no significa que estar triste sea patologico. Las expresiones de las emociones básicas son parte inherente a la vida.

Por eso yo les animo a pensar un poco más cuando nos dirigimos a alguien y le decimos “estás depre”. Sería deseable que cada persona tuviera libertad para expresar sus sentimientos y estados de ánimo, sean negros o de colores.

Y cómo siempre, recuerda que si piensas que tu estado de ánimo triste o decaído se alarga mucho en el tiempo o ves que tienes dificultades para superarlo, acude a un especialista que te pueda orientar.

María del Carmen García Mora

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Psicóloga Sanitaria (UNED)
Máster de Psicología Clinica de la ULL
Experta en Mindfulness

 

 

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