Me quedo, que si, pero ni me olvido ni me callo
Con ésta barbaridad de muertos, contagiados y de negros augurios, si hoy en España el gobierno fuese de derechas, la oposición habría pedido ya la dimisión de todo el Ejecutivo utilizando términos como âestáis matando gente con vuestras decisionesâ o âsois y seréis los culpablesâ. Mientras, la izquierda más radical, estaría manifestándose en la calle al grito de âasesinosâ además saltándose el estado de alarma, igual que se lo saltó el día de reflexión aquel 11-M. No sólo eso, incluso dentro de los propios hospitales eso sí, sin detrimento de su labor, veríamos manifestaciones diarias de sanitarios mostrando su rechazo al Gobierno, a su incompetencia y a su abandono en recursos. Ya no te digo las televisiones. Ahí apaga y vámonos, nunca mejor dicho. Tendríamos imágenes de tanatorios de la uno a la sexta en sesión de mañana, tarde y noche. ¿Habéis visto algún ataúd estos días en alguna tele?, ¿no?. Pues no será por muertos. Peero, este Gobierno es de izquierda, como los medios de comunicación y los sindicatos sanitarios así que todos quietitos y a rezarle a san joderse.
El cese de la consejera de sanidad y las carambolas de la política canaria
La hasta ahora efímera consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Teresa Cruz Oval, fue cesada por el presidente Torres, tras graves errores cometidos por esta conocida activista socialista en la gestión política de la crisis del coronavirus. Cruz es originaria del Sur de Tenerife y una líder de la comarca meridional isleña apoyada por muchos alcaldes y barones de esa comarca sureña, que no pudieron en los últimos días con una decisión que ya estaba muy decidida por el jefe del poder ejecutivo regional, tras las airadas protestas del vicepresidente Román Rodríguez y del apoyo posterior al mandamás de Nueva Canaria por parte de la ASG y presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo.
Monarquía o República
Para oxigenar un poco el ambiente, hoy no quiero escribir sobre el asunto que nos tiene a todos preocupados, cual es el de ese maldito bicho provocador de una pandemia que nos va a llevar a la mayor crisis humanitaria y económica de los últimos decenios, probablemente desde la II Guerra Mundial, de tan triste recuerdo. Quiero hoy referirme a un asusto que, debido al bombardeo informativo sobre el coronavirus, ha pasado casi de puntillas para la opinión pública, tal es el "affaire" el rey emérito de España, Juan Carlos de Borbón respecto a su participación activa en varias fundaciones que han "jugado" (por expresarlo suavemente) con fondos económicos de muy dudosa procedencia, algo que no debería ser moral y decente por parte de una persona que ha ocupado la Jefatura del Estado de un país moderno durante casi cuarenta años.
El valor del amor
Ahora que por obligación tenemos que parar, ahora tenemos tiempo para estar con nosotros mismos y darnos cuenta de lo que realmente importa. Del valor de una sonrisa, un abrazo a tus abuelos, un gesto de cariño de alguien a quien quieres etc…la lista sería inmensa como el grosor de lo que sentimos, si sentimos somos seres humanos con un corazón que palpita al ritmo de la vida. Una vida que de repente pone un stop a causa de un virus minúsculo, trayendo consigo un gran aprendizaje cargado de intención.
La pandemia actual y la catarsis que se avecina
He comentado desde hace meses con mi reducido número de amigos (conocidos tengo miles, pero amigos de verdad muy pocos, y algunos de ellos pueden testificar que es verdad lo que ahora les expreso) que la Humanidad necesitaba una catarsis, tiempo antes de que se conociese la propagación de la pandemia provocada por el coronavirus, con miles de muertos en los cinco continentes de la Tierra.
Hacer del limón limonada
Estamos viviendo unos momentos difíciles, nunca vistos, con unas perspectivas llenas de incertidumbre. La crisis sanitaria provocada por el coronavirus es global, afecta a todos y en todas partes, nadie es inmune a sus consecuencias de una manera u otra. La preocupación es evidente y no es para menos, la pandemia asusta a nivel personal, inquieta en lo político, angustia socialmente e intranquiliza en el tejido empresarial. Pero es oportuno luchar, no dejarse amilanar, asumir los retos con espíritu de victoria, porque hay que vencerlos, aunque cueste. Ya lo decía Victor Hugo: "incluso la noche más oscura terminará con la salida del sol".
Pandemia: no hay mal que por bien no venga
Al margen de consideraciones económicas, científicas y médicas, de las que ni entiendo ni papa (porque no soy economista, ni científico ni médico, es evidente) me gustaría resaltar algunas cosas positivas que, por desgracia, nos está dejando esta pandemia mundial provocada por el corona virus.
Coronavirus: lo peor está por llegar, pero debemos ser optimistas
No hay que ser alarmistas y mantener la serenidad y la calma, pero no es menos cierto que lo peor está aún por llegar, como consecuencia de la crisis humanitaria provocada por este maldito coronavirus, que ha "cogido en calzoncillos" a la mayoría de los gobiernos de los países de Occidente, porque los dirigentes políticos subestimaron la importancia de la situación al conocerse los primeros casos de infectados en China, a finales de diciembre del pasado año, creyendo que la expansión de los contagios no sería tan rápida y tan masiva.
Vivir no era lo que pensaba (Covid-19)
Regreso a este lugar donde tantas veces he encontrado la calma, en un momento que, imagino, todos hemos calificado como poco de "surrealista". Nos levantamos cada mañana deseando conocer la evolución de esta crisis sanitaria que nos ha cambiado la forma de ser y de sentir; que nos ha puesto la vida patas arriba y que se ha metido dentro de cada uno de nosotros en forma de nudo; de esos que aprietan fuerte y cortan las respiración. Aunque hablo metafóricamente, esta pandemia protagonizada por un único enemigo llamado COVID-19 o Coronavirus, ya le ha quitado la respiración a miles de personas en todo el mundo. Ellas no tendrán la oportunidad de contarle a las futuras generaciones cómo un bicho invisible nos cambió la vida, nos arrebató la libertad durante un puñado de días y arrasó con la sonrisa de tanta gente. Ellos no podrán recordar esta pandemia como un mal sueño porque ya duermen eternamente. Mientras la mayoría de la población intentamos resguardarnos del enemigo, miles de personas siguen trabajando, luchando y exponiéndose cada día al contagio, para tratar de frenar y controlar este monstruo sin piedad que nos vapulea desde su privilegiada posición de invisibilidad.
El Coronavirus y los Beneficios Sociales del Teletrabajo
La intensa crisis sanitaria a escala mundial tendrá un alto coste social en términos de vidas humanas y de comportamiento y sin duda generará cambios importantes en las condiciones de vida en el futuro. Según Carbon Brief ( https://www.carbonbrief.org/analysis-coronavirus-has-temporarily-reduced-chinas-co2-emissions-by-a-quarter ) el coranovirus ha reducido un cuarto la emisiones de CO2 de China debido a la reducción de la actividad industrial. Pero asdemás se ha producido un cambio importante en la relación entre muchas empresas y trabajadores al requerir que muchas personas estén realizando en este momento su trabajo de manera no presencial.
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