El Homo sapiens al que yo pertenezco

Muchas personas luchan incansablemente por ser protagonistas en la sociedad donde viven. No les importan lo que les pueda ocurrir a los demás, siempre y cuando ellos asuman poderes y beneficios materiales que les permitan disfrutar de una vida más cómoda y placentera que el resto. Una lucha de casta, donde la competitividad de ser el mejor provoca consecuencias negativas en otras personas que no buscan protagonismos, sino que destacan por sus cualidades innatas, virtudes y humildad. Al igual que en muchos sectores de la vida, hay que ser astuto, inteligente o listo para desarrollar determinadas funciones, pero no todos lo hacen por el bien de la humanidad. Es decir, muchos se aprovechan de hacer negocios con las ventas de órganos de menores; tráfico y venta de drogas, explotación de menores en el mundo de la prostitución, esclavitud laboral, explotación comercial de los animales y abusos de poderes fácticos.

Vivir en tiempos difíciles

Espero y deseo, que esto no trascienda en una Tercera Guerra Mundial, pero la ambición de muchos seres humanos sigue siendo depredadora, especialmente los que se siente o creen estar por encima del bien y del mal. Me explico, lo que ostentan poderes institucionales. Las ideologías, pensamientos, fanatismos, ideas y locuras transitorias, provocan que el mundo esté en un constante peligro por esos fanáticos de los poderes fácticos. Sabido es, que la OTAN refuerza una gran alianza con Europa, pero eso no quita para que Rusia haya sido capaz de satisfacer sus deseos de invadir Ucrania. Lo cierto es, que ya tenemos bastantes problemas para sobrevivir en un mundo en constante transformaciones, motivado por la Covid-19, como para que de nuevo apareciera otro gran problema como el que esta generando el líder ruso, Vladímir Putin.

Domingo Álvarez Febles: la humildad como valor humano

Siempre he dicho que los reconocimientos de los valores humanos se hacen en vida y no a título póstumo. Hoy, gracias a Dios, quiero rendir un merecido homenaje a una gran persona y excelente amigo del mundo de la comunicación. Domingo Álvarez Febles, veterano ´gladiador´ en el mundo de la comunicación, hasta ahora director de Radiotelevisión Española en Canarias, se despide por la puerta grande de su cargo. No descubro nada nuevo, si escribo que el excelente amigo ha sido para mi un espejo y ejemplo, donde me he mirado cada día en su espejo, transmitiéndome su gran humanidad, sensibilidad, humildad y profesionalidad.

Barranco de Santos; entre el pasado y el presente

Todavía recuerdo aquellas aguas de intensas lluvias que bajaban por el Barranco de Santos dando vida a diminutos peces, anguilas y sapos. Un barranco, que albergaba en sus cuevas a muchas familias y animales domésticos. Por aquella época, años sesenta, yo vivía en la calle San Sebastián de la ciudad tinerfeña. Ni que decir tiene, que ya nada se parece al pasado que yo viví y conocí. Muchas fueron las ocasiones que bajé al Barranco de Santos, con el objetivo de satisfacer mi curiosidad.

Nostalgia de un pasado cultural

Hoy me viene a la mente recuerdos imborrables de una parte de mi infancia asociada al mundo de la cultura a través de muchas personas que en su época marcaron todo un referente en el mundo de la cultura y arte en el Archipiélago canario, pero también a nivel nacional. Nunca podré olvidar lo que fue en los años sesenta el Círculo de Bellas Artes, con casi 100 años de historia cultural; ubicada en la Calle del Castillo (Santa Cruz de Tenerife). Muchas fueron las tardes y noches que estuve rodeado de excelentes poetas, pintores, novelistas, ensayistas, dramaturgos, periodistas, profesores y socios de esta institución cultural. En aquella época el presidente de la mencionada entidad cultural tinerfeña fue Antonio Lecuona Hardisson, hombre culto y con un brillante palmarés de reconocimientos institucionales y sociales.

Viviendas dignas para personas dignas

Sinceramente, la estética que se dibuja cada día frente a la sede del búnker de Presidencia en Santa Cruz de Tenerife, deja mucho que desear. Es decir, las casetas de la Acampada por una vivienda digna, tras abandonar anteriormente el asentamiento en la Plaza de la Candelaria, después de más de 160 días, ahora se posicionan en un lugar de la vía pública donde cada día transitan cientos de personas, Una imagen que no beneficia en nada a la promoción y crecimiento turístico de nuestra isla. No pongo en duda las quejas, reivindicaciones y el derecho a las protestas de las personas que conforman la Acampada, pues no en vano lo que se reclama desde hace muchos años son más viviendas dignas, con el objetivo de que muchas familias sin hogar puedan tener la oportunidad de acceder a ellas.

¿De qué nos quejamos?

El comienzo del nuevo año 2022 ya comienza a menguar con el mes de enero. El tiempo pasa a una velocidad de crucero, especialmente para los que ya estamos metidos en edades un poco avanzadas. Cuanta razón tenían nuestros abuelos cuando decían que con el paso de los años la vida es más rápida. Y no se equivocaron. Lo cierto es, que desde que llegó a nuestras vidas la Covid-19, nuestras formas de vivir cambiaron de manera drástica, pero no solo las nuestras. También, el mundo entero.

El machismo al paso del Nazareno

Sin duda, todavía queda un largo camino que recorrer, pues aún hay reivindicaciones que no han tenido respuestas por parte del Gobierno español ni del propio Poder Judicial. Respuestas, que parecen seguir enclaustradas dentro del organigrama del sistema estatal español. De la misma manera, ya lo describe perfectamente el artículo 14 de la Constitución española: “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”

Entre el pasado y el presente

Sin duda, todos tenemos una opinión bien diferente de lo en estos momentos esta aconteciendo en el mundo en este comienzo de siglo XXI. Opiniones para todos los gustos y temas de debates, donde cada uno parece estar en posición de la verdad. Sinceramente, en lo que respecta a mí, observo y pienso que vivo en un mundo nada parecido al que viví en mi infancia. Lógico, hemos evolucionado de tal manera que hasta las mascotas de compañías se han puesto de moda.


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